Por cada ‘no’ que la vida le ofrecía ella respondía con un ‘sí’ gigante. Cuando era niña le diagnosticaron agenesia, una condición que impidió el desarrollo de su pierna izquierda. Por esa razón su papá no quería que fuera al colegio, pero asistió a pesar de la dificultad para caminar y de las burlas.

Nació en Apartadó (Antioquia), en un hogar marcado por la escasez, pero eso no la limitó. De pequeña creó un mapa de sueños con recortes de periódicos que pegaba en las paredes. Se veía logrando imposibles: viviendo sola, haciendo moda y ayudando a otros. Sus primeros pasos los dio como estilista de sus amigas.

A Medellín llegó en 2011. En medio de la adversidad, se formó en emprendimiento y moda al mismo tiempo que echaba a andar su negocio de venta de accesorios para el cabello, que ella misma fabricaba. Esa fue la semilla de lo que es hoy la Fundación Moda y Flores, que transforma vidas mediante el amor propio, el emprendimiento y los laboratorios creativos con talleres de croché, macramé, bisutería, bordado e intervención de prendas.

La organización también es pionera en hacer pasarelas inclusivas con personas con discapacidad. A lo largo de estos 11 años de trabajo ha llegado a más de 50.000 personas: madres cabeza de hogar, personas con discapacidad, cuidadores y población afrodescendiente. Por su trayectoria, Murillo recibió el reconocimiento como Mujer Cafam 2026: “Entendí cuál es mi propósito y mi pasión. Y mi pasión es servir a través de la moda”.