Un día de 2020, en plena pandemia, su hijo mayor, que tenía 5 años, comenzó a imitar con un teclado de computador el toque de acordeón de su papá, el reconocido artista y rey vallenato Cocha Molina. “Fue como un milagro, porque me di cuenta de que los jóvenes podían aprender a tocar usando tecnología”.
De ahí nació la Fundación El Cocha Molina, que trabaja para preservar el vallenato y el legado de su esposo, pero también para formar a niños y jóvenes, de entre 7 y 22 años, en acordeón y otros instrumentos. Crearon, entonces, una plataforma de educación online que permite aprender a interpretar el acordeón en 48 horas mediante un simulador virtual.
La fundación, que es parte del programa de responsabilidad social de JP Soluciones, empresa de Peraza, ha impactado a alrededor de 4.500 estudiantes de Atlántico, La Guajira y Cesar; un 35 por ciento de ellos son mujeres y el 90 por ciento vive en condiciones de pobreza extrema. “Tratamos de llegar a los muchachos con la idea de que, a través de la música, pueden emprender y monetizar. Es, además, una forma de resiliencia y una apuesta por la paz, porque quien toca un acordeón no empuña un arma”.
Del semillero de la fundación surgieron siete agrupaciones, dos de las cuales tienen sede en Riohacha y Valledupar –bajo el nombre de Los Chiches del Cocha– y el resto está dando sus primeros pasos en tarima. Escritora, gestora cultural, conferencista y candidata a Doctora en Sociedad y Cultura Caribe, Peraza es la Mujer Cafam Cesar de este año.