“Hay que matar a los fantasmas”. Ese es el desafío que les propone a las mujeres que sueñan con construir una carrera en ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas (STEM). Muchas de las barreras que se asocian al sector, dice, no son necesariamente reales, sino creencias limitantes que alejan a las mujeres de oportunidades de crecimiento profesional.
Su propia trayectoria es prueba de ello. Con más de 27 años de experiencia en telecomunicaciones, su carrera combina conocimiento técnico, visión estratégica y liderazgo. Actualmente, ocupa una de las posiciones más relevantes de Tigo Colombia, donde dirige al equipo encargado de atender a los clientes empresariales del país, una posición a la que esta ingeniera electrónica llegó luego de años de trabajo, que comenzaron como vendedora junior.
Su inclinación por la ciencia y la tecnología nació mucho antes de su vida profesional: desde niña mostró una habilidad especial para las matemáticas. “Di con la fortuna de que mis papás la identificaron siendo yo muy pequeña y me la cultivaron”. Esa destreza la condujo naturalmente hacia una ingeniería y le permitió desenvolverse en un entorno altamente técnico y competitivo.
En ese camino uno de sus mayores aprendizajes profesionales ha sido el del liderazgo. Después de casi veinte años dirigiendo equipos, reconoce que implica mucho más que alcanzar metas de negocio. “Cada vez es más importante considerar cómo las decisiones que tomamos impactan a las personas y a su productividad”.