Recién graduada de abogada y en plena crisis económica fundó, en 2009, SimplyLegal, una firma con sede en Florida especializada en derecho comercial y de bienes raíces para empresarios e inversionistas que buscan entrar al mercado estadounidense.
Su equipo se encuentra distribuido entre Honduras, Argentina, México, Guatemala, Venezuela, Bolivia, Irlanda, Alemania y Estados Unidos. Su nicho es la comunidad hispana, empresarios que requieren asesoría legal preventiva y a quienes ofrece tarifas fijas y asesoría personalizada.
Parte de su motivación está en una experiencia personal: cuando su familia emigró a Estados Unidos, su padre tuvo que abrirse camino en un sistema que lo llevó a enfrentar obstáculos. “No es solo el idioma, sino la cultura. Que alguien oriente a los inmigrantes desde el principio y con sus propios referentes genera confianza”.
Diecisiete años después de echar a andar SimplyLegal, ha acompañado negocios como la compra de una marina por 80 millones de dólares y la gestión de un préstamo por 300 millones de dólares con el Banco de China. “Un cliente iba a firmar el contrato de una propiedad en construcción. Con esa compra, pagaría impuestos que pondrían en riesgo el 40 por ciento de su inversión. Lo detuve a tiempo”, cuenta.
Fiel a su empeño de ayudar, creó Built on Solid Ground, un curso que explica el sistema estadounidense para emprender e invertir. “Mis clientes no sabían cómo prevenir los riesgos de demandas. Yo los acompaño para que estén protegidos”.