“Emprender en el sector de la salud exige mucho más que tener una buena idea”, dice esta fisioterapeuta barranquillera que desde hace 13 años creó Neuroavances, una Institución Prestadora de Servicios de Salud (IPS) enfocada en la rehabilitación integral de niños, adolescentes y adultos con discapacidad y condiciones de neurodesarrollo y salud mental.

El nacimiento con parálisis cerebral de uno de sus hijos, Camilo Arturo, y su muerte, a los 20 años, la llevaron a emprender “desde el amor y el deseo de transformar vidas”. En un país en el que más de 104.000 menores y adolescentes con discapacidad están registrados ante el Ministerio de Salud –según cifras del ICBF, a octubre de 2025– esa experiencia personal fue el motor de un proyecto que hoy cuenta con sedes en Barranquilla, Soledad y Cartagena, y un equipo de 130 personas, lo que ha consolidado a la organización como un referente en la región.

“Nunca hemos perdido la sensibilidad, trabajamos con empatía genuina porque nuestros procesos están pensados no solo para atender una condición, sino para acompañar a las familias”, reflexiona. Como líder, sabe escuchar, afirma, pero también tomar decisiones. Una de las más recientes: expandir Neuroavances en el Caribe y llevar su modelo al resto del país con el reto de desarrollar nuevas líneas de atención. Es resiliente, risueña y muy positiva, concluye, porque para ella los roles de mamá y empresaria del sector de la salud se resumen en uno solo: cuidar con amor.