“Estoy convencida de que uno se debe creer las cosas hasta que pasen”, dice esta bogotana, ingeniera industrial de la Universidad de los Andes, para quien el emprendimiento fue su destino: “Mi mamá jugó un papel fundamental, siempre me alcahueteó y, al final, fue mi primera inversionista”, afirma.

Tras graduarse, viajó a Israel, donde trabajó en un kibutz recogiendo manzanas. De regreso a Colombia, entró al mundo de la exportación de servicios de software, primero como consultora junior y luego como socia. Cuando decidió independizarse, sus clientes la siguieron: así nació Naez, en 2018.

Hoy conecta a profesionales de Colombia, México, Costa Rica, Argentina, Brasil, Perú, Chile y República Dominicana con organizaciones de tecnología y mercadeo digital en Estados Unidos y Canadá. Su compañía no solo enlaza a expertos en software, sino talento enfocado en ventas, asistencia virtual y recursos humanos. Para Zerda, la IA no le quita el trabajo a nadie: lo transforma. “El criterio y la toma de decisiones son imposibles de automatizar”.

‘No hay crecimiento sostenible sin bienestar’: Natalia Zerda

Su otra pasión tiene botas con resorte: Booni Jump, la comunidad de kangoo jumps fundada con su esposo y que reúne a 5.000 mujeres en Bogotá y Chía. Allí también forma instructoras, “mujeres reales”, para que pierdan el miedo escénico y descubran una faceta nueva.

“Cuando una mujer llega feliz a su casa, hay una familia feliz”, asegura esta empresaria que, entre viajes, tres perros y más de ocho clases de salto cada semana, encuentra su balance.