Mucho antes de liderar entornos técnicos de alta exigencia en Microsoft y Oracle, la lección más importante de su vida provino de su hogar. Siendo la hija menor de una madre trabajadora que crió a diez hijos, creció leyendo junto a ella un libro con un mensaje premonitorio: “Serás lo que quieras ser”.

Esa enseñanza la convirtió en una de las mujeres que desafían las estadísticas en Colombia, donde solo el 25,4 por ciento del talento en tecnología es femenino. Desde su liderazgo ejecutivo, asegura que la tecnología es un motor de transformación: “Si voy a usarla es para que le mejore las condiciones a alguien, lo haga más eficiente o más productivo”.

Ese propósito se consolidó en su recorrido por los gigantes de la industria, pero para validar su voz en mesas directivas, donde solía ser la única mujer, tuvo que “sobre-certificarse” y blindarse con datos. “El liderazgo se ha dado cuenta de la importancia de tener puntos de vista diferentes”, dice. Su compromiso va más allá de las corporaciones: hoy dirige la Federación Colombiana de Rugby en Silla de Ruedas, desde la cual dirige un proyecto para impulsar el alto rendimiento y la alfabetización digital con IA en personas con discapacidad; su meta es que tengan independencia en tareas básicas mediante accesibilidad por voz o tacto.

Esa labor conecta su pasión con su visión de industria: “Hay que pensar cómo hacer que la tecnología no amplíe las brechas, sino que contribuya a cerrarlas”.