Hace diez años cofundó una empresa que transforma plástico en una planta de Engativá, en Bogotá. Sin buscarlo, esa experiencia marcó un nuevo rumbo en su vida. Desde que empezó a compartir con recicladoras supo que quería crear un proyecto basado en el bienestar femenino.
Su deseo de ayudar a mujeres “sin condiciones dignas e invisibilizadas” crecía a la par del negocio, pero no sabía cómo concretarlo. Al fin y al cabo, venía de otros mundos, todos ajenos a su carrera de Derecho en la Universidad de Medellín, había sido directora administrativa en la compañía familiar, dedicada a la dispensación de medicamentos en Antioquia, y gerente general en una comercializadora de vehículos.
Hace tres años creó Inversiones Ecomujeres, en Medellín. La iniciativa lleva brigadas a las zonas más vulnerables con el respaldo del sector privado y de secretarías de salud, y ofrece servicios gratuitos como citologías, vacunas contra el papiloma humano y, sobre todo, exámenes de detección temprana de anomalías mamarias gracias a nanosensores que miden la actividad térmica de la piel.
“Buscamos detectar el cáncer de mama con un parche que se llama Celbrea, y luego remitimos los resultados a las entidades de salud de las pacientes”. El proyecto, que hoy funciona en varios departamentos y en los 125 municipios de Antioquia, conectó a esta empresaria paisa con su propósito: “Me apasiona ayudar mujeres desde el arte de la sororidad. Es mi motor de vida”.