Un equipo de científicos del National Park Service, el Departamento de Paleobiología del Smithsonian Institution y el Mammoth Cave National Park descubrió una nueva especie de tiburón prehistórico en las profundidades de este parque, famoso por contar con el sistema de cuevas más extenso del mundo.
El ejemplar, bautizado como Macadens olsoni, habitó la Tierra hace unos 340 millones de años y se caracterizaba por tener dientes en forma de espiral, adaptados para alimentarse de pequeños organismos marinos.
Los restos fósiles fueron encontrados en la formación Ste. Genevieve, una antigua capa de piedra caliza originada durante el periodo Carbonífero. En aquella época, gran parte de lo que hoy es América del Norte estaba cubierta por aguas cálidas y poco profundas, donde prosperaban moluscos y gusanos que servían de alimento para este diminuto depredador marino.
La nueva especie, Macadens olsoni, recibió su nombre en homenaje a Rickard Olson, quien desempeñó un papel clave en el registro y estudio de los fósiles hallados en la zona. Desde el Mammoth Cave National Park, las autoridades destacaron que este descubrimiento aporta información valiosa sobre los antiguos ecosistemas marinos y resalta la importancia de proteger el patrimonio natural.
El hallazgo también permitió replantear antiguas clasificaciones científicas. Tras analizar la morfología de varios fósiles, los investigadores concluyeron que la especie Helodus coxanus posiblemente no pertenezca al género Helodus, como se pensaba hasta ahora. En su lugar, los expertos propusieron ubicarla dentro de un nuevo género denominado Rotuladens.
Las investigaciones realizadas en el Mammoth Cave National Park también han permitido descubrir una notable variedad de tiburones prehistóricos. Entre los hallazgos más llamativos se encuentra Clavusodens mcginnisi, conocido popularmente como el “tiburón ardilla” debido a su pequeño tamaño y a la fuerza de su mordida.
Los científicos también encontraron fragmentos de un cráneo de tiburón, un descubrimiento poco habitual porque estos animales poseen esqueletos formados principalmente por cartílago.
Otro de los avances relevantes fue la identificación de una nueva especie de ctenacanto, un antiguo tiburón cuya aparición habría ocurrido mucho antes de lo que se creía. Según los expertos, este hallazgo adelanta en unos 50 millones de años el origen conocido de este linaje y aporta información clave para comprender la evolución de los ecosistemas marinos durante la era Paleozoica.