Un equipo de científicos en Corea del Sur ha utilizado una de las supercomputadoras más potentes del mundo para realizar un viaje en el tiempo de tres millones de años.
El viaje, publicado en Nature Geoscience, dirigida por científicos del Centro IBS de Física Climática (ICCP) de la Universidad Nacional de Pusan en Corea del Sur señaló que investigadores encontraron es una advertencia del pasado: la capa de hielo de la Antártida alcanzó un “punto de quiebre” climático hace un millón de años, transformándose en una estructura mucho más frágil y sensible de lo que se pensaba.
El despertar de un gigante dormido
Hasta hace un millón de años, el hielo de la Antártida se comportaba de manera distinta. Sin embargo, tras cruzar un umbral crítico, el sistema dejó de cambiar de forma gradual para volverse extremadamente reactivo. Esto significa que, ante pequeñas variaciones en la temperatura o en los gases de la atmósfera, el hielo ahora responde con cambios bruscos y a gran escala.
Este fenómeno ocurrió durante un periodo conocido como la Transición del Pleistoceno Medio, una época en la que las eras del hielo se volvieron más intensas y duraderas. Los investigadores descubrieron que el hielo no solo creció, sino que desarrolló una especie de “hipersensibilidad” climática que mantiene hasta el día de hoy.
El detonante: los niveles de CO2
La investigación, liderada por el Centro de Física del Clima (ICCP), identificó un culpable específico: el dióxido de carbono (CO2).
“Los investigadores identificaron un umbral clave de dióxido de carbono atmosférico de aproximadamente 240 partes por millón. Una vez que los niveles de CO2 descendieron por debajo de ese punto, el volumen de hielo antártico comenzó a responder de manera mucho más drástica a los cambios en las temperaturas atmosféricas y oceánicas”, comenta la investigación.
Al bajar este límite, se activó una reacción en cadena:
- Océanos más fríos: Esto redujo el derretimiento de las bases del hielo que están sumergidas bajo el mar.
- El ascenso de la tierra: Al haber niveles del mar más bajos, la presión sobre el suelo bajo el hielo disminuyó, permitiendo que la tierra “flotara” o subiera un poco, sirviendo de apoyo para que el hielo se hiciera más grueso.
Una simulación sin precedentes
Para llegar a estas conclusiones, se utilizó un modelo informático avanzado que recreó los patrones de temperatura y lluvia de los últimos 3 millones de años. Estos datos se procesaron con un modelo especializado de la Universidad de Penn State que rastrea el movimiento, el grosor y la elevación de las capas de hielo en todo el continente.
Gracias a la potencia de la supercomputadora, se pudo obtener una imagen físicamente precisa de cómo evolucionaron estas masas de hielo frente a los cambios externos.
¿Por qué es un tema de preocupación?
El descubrimiento de este punto de quiebre antiguo no es solo una lección de historia, sino una alerta sobre el futuro. Los científicos advierten que si el hielo pudo cambiar su comportamiento de forma tan drástica en el pasado, podría volver a hacerlo ante el calentamiento global actual.
“Nuestros hallazgos sugieren que la capa de hielo antártica era más sensible a las fuerzas externas de lo que se creía. Esto también plantea interrogantes importantes sobre su respuesta futura al calentamiento global”, afirmó el profesor Axel Timmermann, director del Centro de Física Climática del IBS y coautor del estudio.
Saber que las capas de hielo pueden pasar de un estado estable a uno inestable de manera repentina es vital para entender qué tan rápido podría subir el nivel del mar en las próximas décadas.