The Nature Conservancy Colombia (TNC) se une a comunidades, productores y empresas para avanzar en la conservación de ecosistemas de la Orinoquía, una región donde confluyen actividades agropecuarias y reservas estratégicas de recursos hídricos. La iniciativa contempla conservar 1,8 millones de hectáreas de ecosistemas terrestres y 1,5 millones de hectáreas de humedales al final de la década.

El trabajo hace parte de la estrategia Orinoquía Foodscape, que busca impulsar cambios en los sistemas productivos mediante asistencia técnica en campo, financiamiento verde, incentivos económicos, alianzas con empresas de las cadenas de valor y políticas de ordenamiento territorial que incorporen criterios de clima y naturaleza.

La región concentra el 53 % de la producción nacional de arroz, el 46 % de la palma de aceite y el 28 % de la ganadería. Al mismo tiempo, allí se encuentra el 41 % de las reservas de agua subterránea de Colombia, por lo que la conservación de los ecosistemas está vinculada con la protección de los recursos de los que dependen las actividades productivas y las comunidades.

“La producción de alimentos y la conservación del paisaje no han avanzado de manera articulada en la Orinoquía. El desafío es lograr que ambas avancen en una misma dirección”, explica Antonio Solarte, líder del equipo de Sistemas Productivos Sostenibles de TNC Colombia.

Además de las 3,3 millones de hectáreas de ecosistemas terrestres y humedales, la estrategia plantea proteger 41.600 kilómetros de río y evitar, reducir o capturar 500.000 toneladas de CO₂ equivalente al año. También contempla beneficiar a 252.000 personas en adaptación climática y a 6.500 con mejores oportunidades económicas y productivas.

TNC Colombia trabaja desde hace más de una década en agricultura y ganadería regenerativa en América Latina junto con productores, empresas y comunidades. En la Orinoquía, el propósito es integrar la conservación con los sistemas productivos y contribuir a la protección de los ecosistemas que sustentan la actividad agropecuaria.

“El futuro de la agricultura en Colombia requiere que gobiernos, sector privado y productores trabajen en una misma dirección. Las decisiones que tomemos hoy definirán el futuro de la región y la seguridad alimentaria que tendremos mañana”, concluye Solarte.