Un grupo internacional de investigadores ha logrado asomarse a una parte del océano que, hasta ahora, permanecía prácticamente oculta. Con ayuda de tecnología autónoma, el equipo —liderado por científicos de Biogeochemical-Argo— reveló que la vida microscópica marina es mucho más abundante de lo que se creía, cambiando la forma en que se entiende el equilibrio del planeta.

El descubrimiento se centra en organismos diminutos, el fitoplancton; aunque son invisibles a simple vista, estos seres son clave porque sostienen la cadena alimentaria marina y producen una parte significativa del oxígeno que respira el mundo.

Un océano que era invisible

Para llegar a esta conclusión, los científicos desplegaron una red de robots flotantes capaces de sumergirse a grandes profundidades y regresar a la superficie de forma autónoma. A diferencia de los satélites, que solo captan lo que ocurre en la capa superior del mar, estos dispositivos recorren la columna de agua completa, desde la superficie hasta zonas donde la luz apenas llega.

Gracias a esta tecnología, se recopilaron más de 100.000 mediciones verticales. Con esos datos, los expertos lograron construir una especie de mapa en tres dimensiones del carbono vivo presente en los océanos.

Cuando los científicos hablan de “250 millones de elefantes”, usan como referencia el peso promedio de un elefante africano, que puede superar varias toneladas. Con esa medida, buscan explicar de forma sencilla cuánta biomasa encontraron. Foto: Getty Images/iStockphoto

El resultado fue sorprendente: la biomasa total de fitoplancton alcanzaría unos 314 teragramos, una cifra tan grande que los investigadores la comparan con el peso de unos 250 millones de elefantes. Este cálculo no solo impresiona por su magnitud, sino porque evidencia que gran parte de la vida marina estaba fuera del radar científico.

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Lo que los satélites no podían ver

Uno de los puntos más reveladores del estudio es que la mayor actividad biológica no ocurre necesariamente en la superficie. En capas más profundas, donde la luz es escasa pero los nutrientes abundan, existe una concentración importante de fitoplancton conocida como el “máximo de clorofila profundo”.

Estas zonas habían pasado desapercibidas durante años, ya que los sensores espaciales no pueden detectarlas. Sin embargo, los robots lograron identificar verdaderas “floraciones ocultas”, como si se tratara de océanos dentro del propio océano.

El hallazgo tiene implicaciones clave. Al demostrar que una gran parte del carbono vivo del planeta se encuentra en estas profundidades, los científicos advierten que los modelos actuales sobre el clima y los ecosistemas marinos podrían estar incompletos.