Investigadores encontraron en China una línea genética no había sido documentada y ahora salió a la luz tras analizar restos humanos hallados en un sitio arqueológico cercano a la actual Pekín.
El descubrimiento amplía el mapa genético de la humanidad como también abre nuevas preguntas sobre cómo evolucionaron las primeras poblaciones en esta región.
Un yacimiento clave para entender el pasado
Los resultados fueron dados a conocer en la revista científica Current Biology, donde el equipo liderado por la genetista Qiaomei Fu comento que: “en este estudio, presentamos genomas mitocondriales de tres individuos y datos genómicos de dos individuos del yacimiento de Donghulin, ubicado en el oeste de Pekín, China (hace aproximadamente 11.000-9.000 años)”, comenta la investigación.
Este lugar ha proporcionado evidencias tempranas de transformaciones importantes en la vida humana, como el uso de herramientas más sofisticadas, la aparición de cerámica y una ocupación más permanente del territorio.
Además, en este sitio se han encontrado señales de prácticas agrícolas iniciales, como el cultivo de mijo, lo que sugiere que las comunidades de la época comenzaban a dejar atrás el nomadismo. Todo esto ocurrió en un periodo marcado por cambios climáticos, tras el final de la última glaciación, cuando el planeta entraba en una fase de calentamiento.
Un linaje desconocido que reescribe la historia
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la identificación de un linaje genético profundo que no había sido registrado anteriormente. Este rastro, hallado en uno de los individuos analizados, se habría separado de otras poblaciones humanas hace miles de años, durante una etapa temprana del Pleistoceno tardío.
Los científicos también detectaron variaciones genéticas a lo largo de unos 2.000 años en los habitantes del lugar, lo que evidencia que la población no fue estática, sino que experimentó cambios importantes en su composición. Este dinamismo coincide con el proceso de transición hacia el Neolítico, una etapa que transformó radicalmente la forma de vida de los seres humanos.