Un hallazgo inesperado ha reavivado el debate sobre la autoría de una obra atribuida a Leonardo da Vinci. Un equipo internacional de científicos detectó rastros de ADN humano en un dibujo renacentista elaborado con sanguina, una técnica a base de óxido de hierro muy utilizada en el siglo XV.
El descubrimiento, aunque aún preliminar, abre una nueva vía para el estudio de piezas históricas y plantea interrogantes sobre hasta dónde puede llegar la genética en el mundo del arte.
Un dibujo renacentista sometido a pruebas genéticas
La investigación se centró en un dibujo que representa la cabeza de un niño y que, por su estilo, ha sido vinculado durante años a Leonardo da Vinci (1452-1519), aunque su autoría sigue siendo motivo de discusión entre especialistas. La obra fue analizada mediante un proceso de muestreo extremadamente cuidadoso para evitar daños en el papel.
El equipo, liderado por Harinder Singh, del Instituto J. Craig Venter de Estados Unidos, extrajo diminutas partículas biológicas tanto del frente como del reverso de la hoja.
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— La Gazette Drouot – International (@Gazette_Inter) January 12, 2026
Analyzing Leonardo da Vinci’s ‘Holy Child’ drawing (private collection), researchers from the Leonardo da Vinci DNA Project identified genetic sequences corresponding to da Vinci‘s family in Tuscany. The results have yet to be confirmed.#DNA pic.twitter.com/dqesGmXvlc
Posteriormente, estas muestras fueron examinadas con técnicas modernas de secuenciación genética. Los resultados revelaron una compleja mezcla de ADN de origen bacteriano, fúngico, vegetal y animal, algo habitual en objetos antiguos.
Lo más llamativo fue la presencia de material genético humano. En particular, los investigadores identificaron fragmentos del cromosoma Y, que se transmite por la línea paterna. Estas secuencias fueron clasificadas dentro de un grupo genético hoy extendido en la región del Mediterráneo y, especialmente, en la Toscana, lugar de origen de Da Vinci, según detallan los autores del estudio.
Comparaciones históricas y cautela científica
Para fortalecer el análisis, los científicos compararon los datos obtenidos del dibujo con cartas históricas pertenecientes a un familiar de Da Vinci del siglo XV. En esos documentos también se detectaron rasgos del cromosoma Y correspondientes a la misma línea genética.
“Es una primera pista importante, pero no una prueba”, subrayan los investigadores, quienes advierten que el ADN hallado está muy fragmentado y podría corresponder a múltiples personas que manipularon la obra a lo largo de los siglos.

Expertos independientes consultados por la revista Science coincidieron en que el avance es notable desde el punto de vista científico, pero insistieron en que no permite atribuir la obra de manera definitiva al propio Leonardo. La falta de un referente genético certificado del artista sigue siendo un obstáculo clave. Su tumba en Amboise, Francia, fue alterada varias veces en el siglo XIX y, además, Da Vinci no tuvo descendientes directos que faciliten comparaciones concluyentes.

El futuro del ADN en la autenticación del arte
De acuerdo con Science, el proyecto continúa explorando nuevas estrategias. Entre ellas, el análisis de ADN de descendientes masculinos vivos de la línea paterna del erudito y el estudio de restos óseos hallados en una iglesia de Vinci, en la Toscana, que podrían pertenecer a familiares cercanos. Las primeras dataciones sitúan estos restos en la época en la que vivió la familia Da Vinci.
El propio equipo reconoce las limitaciones del método. El ADN presente en la superficie de las obras de arte es extremadamente vulnerable a la contaminación derivada del contacto humano y de las condiciones de conservación. Por ello, cualquier conclusión debe formularse con extrema prudencia.
*Con información de DW.










