La actual parálisis del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz ha generado una preocupación que va más allá de los ámbitos económico y geopolítico. Desde el 28 de febrero de 2026, aproximadamente 1.500 grandes buques comerciales permanecen varados en la región del golfo Pérsico y el golfo de Omán.

La polémica imagen de la Nasa que hizo creer que la Tierra no es redonda: esta es la explicación científica

Esta situación, sin precedentes en la historia moderna por su magnitud, ha activado las alarmas de la comunidad científica debido a un peligro invisible que viaja pegado a los barcos: la propagación descontrolada de especies invasoras.

El fenómeno del “biofouling”: polizontes en el casco

De acuerdo con la investigación publicada en la revista Biological Invasions, el principal riesgo radica en lo que los expertos denominan biofouling (incrustaciones biológicas). Este proceso, según los científicos, ocurre cuando microorganismos, algas y pequeños animales marinos, como mejillones o percebes, colonizan y crecen sobre las superficies sumergidas de los barcos. Aunque se trata de un fenómeno natural, el hecho de que los buques permanezcan inmóviles durante tanto tiempo acelera drásticamente este crecimiento.

Mario N. Tamburri y su equipo de investigación señalan en su reporte que “la combinación de un crecimiento extensivo de incrustaciones biológicas y la acumulación de especies, junto con el gran número, tamaño y alcance global de los barcos afectados, ha creado una inmensa amenaza a la bioseguridad internacional”.

En condiciones normales, un barco permanece apenas un par de días en puerto. Sin embargo, al estar detenido durante meses, las capas protectoras del casco pierden eficacia y permiten que la vida marina local se adhiera de manera más agresiva.

Especies ultraresistentes listas para viajar

Las aguas del Golfo son conocidas por su elevada salinidad y por alcanzar temperaturas extremas, que en verano pueden llegar a los 38 °C. Estas condiciones actúan como un filtro natural, ya que solo sobreviven las especies más resistentes y adaptables.

Si estos organismos logran trasladarse a otros océanos cuando los buques retomen sus rutas, podrían obtener una importante ventaja competitiva frente a las especies nativas de esos ecosistemas.

La red marítima analizada muestra el alcance global del tráfico desde el Golfo. Foto: Biological Invasions

El riesgo es tal que los científicos comparan esta situación con una pandemia. Según los autores del estudio, entre ellos los expertos James T. Carlton y Bella S. Galil, “los buques con incrustaciones biológicas funcionan como vectores de transmisión” de organismos foráneos que pueden causar graves impactos ecológicos y económicos en los puertos de destino.

Los investigadores estiman que un solo buque podría liberar millones de larvas de especies invasoras al llegar a un nuevo puerto.

Un evento “superpropagador” en el horizonte

Dado que el estrecho de Ormuz es un punto clave para el comercio con Europa y el sudeste asiático, el impacto podría tener un alcance global. Puertos como los de Singapur, Róterdam y Algeciras se encuentran en la ruta de estos buques y podrían ser los primeros en recibir estas especies invasoras.

La investigación subraya que “se han dado las condiciones para un evento ‘súper propagador’ de bioinvasión marina a gran escala a medida que se reanude el comercio marítimo regular en la región”.

¿Cómo evitar un desastre ecológico mayor?

Para mitigar esta amenaza, los expertos recomiendan adoptar medidas urgentes antes de que la flota se disperse por el mundo. Una de las soluciones propuestas es la limpieza submarina de los cascos de los buques (conocida técnicamente como IWC), aunque advierten que la capacidad de los puertos de la región para realizar esta tarea de forma segura es actualmente limitada.

Expertos instan a limpiar los cascos de los barcos para evitar una bioinvasión. Foto: Getty Images

El informe concluye con una advertencia sobre la necesidad de una coordinación internacional: “El hecho de que se convierta en un evento superpropagador de bioinvasión global dependerá ahora menos de las comunidades de organismos ya presentes en los buques que de la rapidez, coordinación y eficacia de las respuestas que sigan”.

Los científicos insisten en que la prevención resulta mucho más económica y efectiva que intentar erradicar una especie invasora una vez que se ha establecido en un nuevo ecosistema.