Colombia podrá presenciar uno de los espectáculos celestes más llamativos del mes de abril: la lluvia de meteoros Líridas, un fenómeno que ha cruzado siglos de observación y que este año volverá a iluminar el cielo nocturno con destellos fugaces visibles desde gran parte del país.
Aunque no se trata de un evento nuevo para la ciencia, sí sigue despertando expectativa entre aficionados y curiosos, especialmente porque puede apreciarse sin necesidad de telescopios, siempre que el cielo esté despejado y con poca contaminación lumínica.
Cuándo mirar el cielo para no perder el punto máximo del fenómeno
De acuerdo con el portal astronómico Star Walk, las Líridas estarán activas cada año entre el 14 y el 30 de abril, pero su momento más intenso ocurrirá alrededor del 22 de abril, cuando se espera la mayor cantidad de meteoros visibles por hora.
En condiciones favorables, este fenómeno puede dejar ver cerca de 18 destellos por hora, aunque ese número puede variar dependiendo del cielo y del lugar desde donde se observe.
Para quienes se encuentran en el hemisferio norte:
La recomendación es mirar el firmamento después de las 10:30 de la noche, cuando el radiante —el punto del cielo desde donde parecen surgir los meteoros— comienza a elevarse con mayor claridad.
En el caso del hemisferio sur (como ocurre en Colombia):
La mejor ventana llega más tarde, normalmente entre la 1:00 y las 2:00 de la madrugada, cuando el radiante alcanza una posición más favorable.
“Aunque Mejor visibilidad desde: hemisferio norte, el hemisferio sur también tendrá la posibilidad de verlo”, explica el portal astronómico.
Un fenómeno con miles de años de historia en la mirada humana
Más allá del espectáculo visual, las Líridas tienen un valor histórico que las convierte en una de las lluvias de estrellas más antiguas registradas por la humanidad.
Según información recopilada por la NASA, existen referencias de este evento que se remontan a registros de astrónomos en la antigua China, con observaciones datadas alrededor del 687 a.C. y del 15 a.C., lo que evidencia que su aparición ha sido seguida por distintas civilizaciones durante más de dos milenios.
En total, se estima que este fenómeno ha sido documentado durante unos 2.700 años, lo que lo convierte en un verdadero testimonio del interés humano por el cielo nocturno.