Un brote sanitario a bordo de un crucero mantiene en alerta a las autoridades internacionales tras la muerte de tres personas y otros tres casos de enfermedad. Las primeras hipótesis apuntan a una infección asociada a roedores, mientras los análisis confirmaron la presencia del hantavirus en al menos uno de los afectados.

El misterioso virus que mantiene varado a un crucero en altamar: nuevos hallazgos científicos encienden las alarmas

La Organización Mundial de la Salud señaló que se mantienen investigaciones exhaustivas, incluyendo nuevas pruebas de laboratorio, para esclarecer el origen y la forma de propagación del virus en un entorno cerrado como el de una embarcación.

Un brote inusual en un entorno propenso a contagios

Los cruceros suelen ser escenario de brotes de enfermedades, especialmente gastrointestinales y respiratorias, debido a la convivencia en espacios reducidos durante largos periodos. Estas infecciones, en la mayoría de los casos, están relacionadas con agentes altamente contagiosos como el norovirus.

La mayoría de brotes en cruceros son gastrointestinales, algo que no coincide con este evento. Foto: AP

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., el año pasado se registraron 23 brotes gastrointestinales en cruceros que hicieron escala en puertos estadounidenses, de los cuales 18 estuvieron vinculados a este virus.

Sin embargo, el hantavirus no suele asociarse con este tipo de escenarios, lo que ha despertado preocupación entre los expertos, ya que su transmisión es menos frecuente entre personas.

Cómo se transmite el hantavirus

El hantavirus se transmite principalmente por roedores, a través del contacto con su orina, saliva o excrementos. El riesgo aumenta cuando estas partículas se secan y se dispersan en el aire, lo que facilita su inhalación.

Las personas suelen exponerse al virus en espacios cerrados y poco ventilados, como viviendas, cobertizos o cabañas, especialmente al realizar tareas de limpieza en lugares donde hay rastros de roedores.

La Organización Mundial de la Salud afirma que, si bien ocurre raramente, los hantavirus también pueden transmitirse directamente entre personas, lo que abre interrogantes en el caso del crucero.

Los hantavirus existen desde hace siglos, con brotes documentados en Asia y Europa. En el hemisferio oriental, han estado asociados a fiebre hemorrágica e insuficiencia renal.

La enfermedad también ganó notoriedad recientemente tras la muerte de Betsy Arakawa, vinculada a una infección por hantavirus en Nuevo México.

Síntomas y evolución: de la gripe a una enfermedad grave

La infección por hantavirus suele iniciar con síntomas similares a los de la gripe: fiebre, escalofríos, dolores musculares y dolor de cabeza.

“Al principio de la enfermedad, es posible que no puedas distinguir entre el hantavirus y la gripe”, dijo la Dra. Sonja Bartolome.

Los síntomas del síndrome pulmonar por hantavirus pueden aparecer entre una y ocho semanas después de la exposición. Con el avance de la enfermedad, se presenta dificultad respiratoria por acumulación de líquido en los pulmones.

Los primeros síntomas del hantavirus pueden confundirse con gripe, lo que dificulta su detección temprana. Foto: Getty Images

Otra forma de la enfermedad es la fiebre hemorrágica con síndrome renal, que suele manifestarse una o dos semanas después del contacto con el virus.

Las tasas de mortalidad varían: el síndrome pulmonar tiene una letalidad cercana al 35%, mientras que la variante renal oscila entre el 1% y el 15%, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU..

Sin cura específica y con múltiples interrogantes

Actualmente no existe un tratamiento específico contra el hantavirus. Sin embargo, la atención médica temprana puede mejorar significativamente las probabilidades de supervivencia.

A pesar de décadas de investigación, persisten dudas clave sobre el comportamiento del virus. “Hay muchos misterios”, afirmó Michelle Harkins, quien ha liderado estudios de seguimiento a largo plazo en pacientes.

Prevención: la clave está en evitar la exposición

Las autoridades sanitarias coinciden en que la mejor forma de prevenir el contagio es reducir el contacto con roedores y sus desechos.

Entre las recomendaciones están el uso de guantes y soluciones desinfectantes como la lejía para limpiar áreas contaminadas. Además, se desaconseja barrer o aspirar estos residuos, ya que estas acciones pueden dispersar partículas virales en el aire.

*Con información de AP.