Investigaciones validadas por la NASA han confirmado que la velocidad a la que nuestro planeta gira sobre su propio eje ha experimentado variaciones medibles en los últimos años.

La impactante estrategia con corales ‘en celo’ que emplearán científicos para salvar los océanos del cambio climático

Aunque para los sentidos humanos estos cambios son imperceptibles, ya que se miden en milisegundos (milésimas de segundo), la ciencia advierte que este fenómeno tiene causas profundas y consecuencias en el mundo moderno.

El impacto en la tecnología de precisión

La mayor preocupación de los expertos no reside en la duración de la jornada laboral, sino en la estabilidad de la infraestructura digital.

El GPS y las telecomunicaciones dependen de una sincronización exacta. Foto: Getty Images/iStockphoto

Sistemas globales como el GPS y las redes de telecomunicaciones dependen de una sincronización exacta de microsegundos para operar correctamente. Cualquier desajuste en la rotación planetaria obliga a realizar correcciones técnicas para evitar fallos en la navegación satelital y en las comunicaciones mundiales.

El clima como nuevo motor de cambio temporal

Históricamente, la Luna ha sido la encargada de ralentizar a la Tierra mediante su fuerza gravitacional, lo que añade 1.7 milisegundos a la duración del día cada siglo, sin embargo, estudios recientes indican que el cambio climático se ha convertido en un factor determinante.

Desde el año 2000, el derretimiento de glaciares y la pérdida de aguas subterráneas han provocado que el peso del agua se redistribuya en el planeta.

La Luna ha frenado históricamente la rotación, pero el clima gana protagonismo. Foto: Getty Images

Este cambio de masa ha provocado que los días se alarguen a un ritmo de 1.33 milisegundos por siglo y se estima que, si el calentamiento global continúa, este efecto podría incluso superar la influencia histórica que tiene la Luna sobre el tiempo.

¿Hacia un día de 25 horas?

A pesar de la tendencia general hacia un alargamiento de las jornadas, la posibilidad de que el día llegue a tener 25 horas es una perspectiva sumamente lejana. Según los cálculos actuales, el planeta necesitaría aproximadamente 200 millones de años para alcanzar esa duración

“A medida que la Tierra orbita alrededor del Sol, completa una rotación cada 23,9 horas. Se necesitan 365,25 días para completar una vuelta alrededor del Sol”, aclara la NASA.