El telescopio espacial James Webb ha completado su proyecto más ambicioso hasta la fecha, un sondeo masivo llamado COSMOS-Web que ha permitido a los astrónomos mirar hacia atrás en el tiempo hasta 13.000 millones de años.

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De acuerdo con los datos publicados en The Astrophysical Journal, tras dedicar 255 horas de observación continua, los científicos han logrado reconstruir la estructura oculta que organiza el universo, una red gigantesca que sirve como guía para entender cómo nacen y mueren las galaxias.

La red invisible que sostiene el universo

Lo que el James Webb ha detectado no es una simple agrupación de estrellas, sino una “red cósmica”, una especie de andamiaje o esqueleto formado por enormes filamentos de gas y materia oscura.

Esta megaestructura actúa como los cimientos del cosmos: en los puntos donde estos hilos se cruzan, la materia se acumula y da lugar a los grandes cúmulos de galaxias que vemos hoy.

El James Webb consiguió observar estructuras cósmicas que permanecieron ocultas durante miles de millones de años. Foto: Northrop Grumman/NASA/AP/picture alliance

Antes de este mapa, muchas de estas conexiones eran invisibles o se veían como manchas borrosas, pero la potencia del Webb ha revelado que el espacio no está vacío, sino interconectado por esta arquitectura primordial.

Un censo galáctico sin precedentes

Para construir este mapa, el equipo de investigación analizó un catálogo de 164.000 galaxias en una zona del cielo equivalente al tamaño de tres lunas llenas. La diferencia con los mapas realizados anteriormente por el telescopio Hubble es el nivel de nitidez y profundidad.

“Aplicamos un método de estimación de densidad de núcleo ponderado a 164.000 galaxias con corrimientos al rojo fotométricos robustos”, explica la investigación.

El Webb utiliza una tecnología capaz de medir con precisión el “desplazamiento al rojo”, un término técnico que los científicos usan para calcular la distancia y la edad de los objetos celestes: cuanto más “roja” se ve una galaxia, más lejos está y más joven era el universo cuando emitió esa luz. Esto ha permitido detectar galaxias extremadamente tenues y antiguas que habían permanecido ocultas desde el amanecer cósmico.

De la explosión de vida al “apagón” de estrellas

Uno de los descubrimientos más fascinantes de este mapa es cómo el entorno influye en la salud de las galaxias. En las etapas más tempranas del universo, vivir en una región densa (con muchas galaxias cerca) era una ventaja: la gravedad acumulaba gas rápidamente y las estrellas nacían a un ritmo frenético.

Vivir en regiones densas ayudó al nacimiento de estrellas en el universo temprano, pero luego aceleró su “apagón”. Foto: Getty Images

Sin embargo, el estudio revela que, con el paso de los milenios, la situación se invirtió. Hace unos 7.000 millones de años, las galaxias que se encontraban en las zonas más concurridas empezaron a experimentar el “quenching” o apagado estelar, un proceso en el que dejan de producir nuevas estrellas y comienzan a “envejecer”.

“Tanto la masa estelar como el entorno pueden controlar el quenching”, comentan los expertos.

Los “asesinos” del nacimiento estelar

¿Por qué una galaxia deja de crear estrellas? El mapa del James Webb apunta a varios culpables que actúan principalmente en las zonas más densas del esqueleto cósmico:

  • Calentamiento del gas: En regiones con mucha materia, el gas se calienta tanto que no puede condensarse para formar nuevas estrellas.
  • Agujeros negros supermasivos: Estos gigantes activos inyectan energía en sus galaxias mediante chorros de partículas, expulsando o calentando el material necesario para la vida estelar.
  • Acoso galáctico: En los cúmulos densos, las galaxias interactúan tanto entre sí que el material frío que necesitan para fabricar astros les es arrebatado.

“Estos hallazgos revelan que la estructura a gran escala impulsa la evolución de las galaxias al mejorar el ensamblaje de masa temprano en regiones densas y suprimir cada vez más la formación estelar en sistemas de baja masa en tiempos posteriores, estableciendo el papel ambiental de la red cósmica a lo largo de la historia cósmica”, concluyó la investigación.