Estados Unidos avanza en uno de los proyectos militares más ambiciosos: renovación total de su sistema de misiles nucleares terrestres.
Reemplazo de misiles balísticos
Durante más de 50 años, los misiles balísticos intercontinentales Minuteman III han sido parte del componente terrestre del arsenal nuclear estadounidense, sin embargo, parece que están llegando a su fin.
Video de lanzamiento de un misil balístico intercontinental desarmado Minuteman III
El proceso para modernizar estas infraestructuras significa un alto costo, de tal manera, la Fuerza Aérea optó por una solución: reemplazar por completo tanto los misiles como los silos que los albergan.
El nuevo protagonista será el misil LGM-35A Sentinel, un sistema de última generación.
Construcción desde cero: un desafío sin precedentes
Este proyecto nuclear implica fabricar nuevos misiles y levantar una red completamente nueva de infraestructuras, esto incluye cerca de 450 silos distribuidos en amplias zonas de las Grandes Llanuras.
A diferencia de los antiguos modelos, los nuevos silos utilizarán módulos prefabricados que se ensamblan en el lugar, lo que permitirá acelerar los tiempos de construcción y facilitar futuras actualizaciones.
Una inversión millonaria
El presupuesto inicial del programa, estimado en 77.700 millones de dólares, terminó superandolos 140.000 millones, tema que obligó al Pentágono revisar y reestructurar para garantizar su viabilidad.
Se espera que las primeras pruebas del nuevo misil Sentinel comiencen en 2027, mientras que su entrada en operación no ocurriría antes de la próxima década. Hasta entonces, los actuales Minuteman III continuarán en servicio.
Una nueva era nuclear en un mundo incierto
La modernización del arsenal terrestre estadounidense se produce en un contexto internacional cada vez más tenso. La expiración del tratado Nuevo START en 2026, sin una renovación acordada, ha dejado sin límites claros a los arsenales nucleares de las principales potencias.
En paralelo, Rusia y China han intensificado el desarrollo de sus capacidades nucleares, lo que añade presión al escenario global. Expertos advierten que el mundo entra en una etapa de mayor incertidumbre, donde las reglas que antes regulaban este tipo de armamento son cada vez más débiles o inexistentes.