Un análisis genético profundo realizado revela la existencia de cuatro tipos distintos de pingüinos, incluyendo uno nunca antes identificado oficialmente, cambiando lo que sabíamos sobre estas aves hace más de un siglo.
Durante décadas, observar a un pingüino Papúa (o Gentoo) parecía una tarea sencilla para los biólogos: todos compartían ese característico plumaje negro en la espalda y blanco en el vientre, sin embargo, la Universidad de Berkeley informó que un estudio internacional liderado por expertos de Chile, Estados Unidos y Brasil ha demostrado que las apariencias engañan.
Lo que se consideraba una única especie distribuida por el hemisferio sur son, en realidad, cuatro especies genéticamente diferentes.
Un hallazgo “oculto” a plena vista
El descubrimiento más sorprendente es el del ‘Pygoscelis kerguelensis’, un pingüino que habita en las remotas islas Kerguelen, en el océano Índico. A pesar de que físicamente es casi idéntico a sus parientes, su ADN cuenta una historia distinta.
Los científicos lo llaman una “especie críptica”; esto significa que, aunque por fuera parezcan “gemelos” de otros pingüinos, su herencia genética es tan única que no pueden ser clasificados en el mismo grupo.
Este es el primer nombramiento de una nueva especie de pingüino en más de cien años, resolviendo una disputa que los biólogos mantenían desde hace una centuria sobre cuántas variedades de estas aves existían realmente.
La receta genética para sobrevivir al clima
¿Por qué son tan diferentes si se ven igual? La respuesta está en su capacidad de adaptación. Como estos pingüinos tienden a no alejarse mucho de sus colonias y regresan siempre al mismo lugar para anidar, cada grupo desarrolló “herramientas” genéticas propias para sobrevivir en su entorno específico.
- Los guerreros del frío: El pingüino de la Antártida (Pygoscelis ellsworthi) modificó sus genes para ser un experto en generar calor y almacenar grasa, algo vital para resistir temperaturas extremas.
- Los buceadores incansables: Las especies que viven en islas más al norte, como el pingüino de Sudamérica (Pygoscelis papua), tienen genes que fortalecen su corazón y sus músculos, permitiéndoles nadar y buscar alimento de forma constante en aguas menos gélidas.
- Eficiencia energética: Otros grupos desarrollaron una mejor digestión o capacidades para bucear a mayor profundidad donde la comida es más escasa.
Este proceso se conoce como especiación: cuando un grupo de animales queda aislado y cambia tanto con el tiempo que se convierte en una especie totalmente nueva.
Una distinción que podría salvarlos
“Los científicos aportaron pruebas genéticas que demuestran que lo que antes se creía que era una sola especie ampliamente distribuida son, en realidad, cuatro especies distintas de pingüino papúa”, señala la investigación.
Este descubrimiento no es solo una curiosidad científica; es una cuestión de supervivencia. Al identificar que son cuatro especies y no una, los expertos advierten que tres de ellas están en serio peligro.
El cambio climático está afectando sus hogares en las islas subantárticas. Si el mundo sigue calentándose, para el año 2050 muchas de estas islas podrían ser inhabitables para ellos.
Juliana Vianna, una de las autoras principales del artículo y profesora de ecosistemas y medio ambiente en la Universidad Nacional Andrés Bello en Santiago de Chile dijo que: “Es muy importante que las instituciones de conservación de todos los países involucrados reconozcan y tomen las medidas adecuadas para salvar a estas tres especies de pingüinos papúa”.
El hecho de saber ahora que son grupos genéticamente únicos obliga a los gobiernos y organizaciones de conservación a crear planes de protección específicos, ya que si una de estas especies desaparece de su isla, se perdería para siempre una línea de vida única en el planeta.