El talento técnico nacido en las aulas de Facatativá ha cruzado fronteras para posicionarse en uno de los escenarios más exigentes de la tecnología latinoamericana.
Una delegación de siete expertos de la Escuela de Comunicaciones Militares (ESCOM) se encuentra actualmente en Mogi das Cruzes, Brasil, enfrentando un desafío que combina la precisión de la ingeniería con la adrenalina del combate robótico.
El desafío de la ingeniería en la arena internacional
Desde el 17 y hasta el 21 de abril, el campeonato internacional de robótica de alto rendimiento RSM Challenge 2026 se convierte en el epicentro de la innovación, donde universidades y centros de investigación de diversos países ponen a prueba sus prototipos.
Para el equipo colombiano, la misión no se limita a la competencia; se trata de validar un riguroso proceso de diseño y programación donde cada gramo de peso y cada línea de código son determinantes para cumplir con las estrictas normativas del torneo.
En este certamen, los robots no solo deben ser funcionales, sino capaces de resistir enfrentamientos directos y superar evaluaciones técnicas que miden la resistencia, el control y la eficiencia tecnológica.
Mentes estratégicas tras los prototipos
La representación nacional no es producto del azar, sino de un exigente proceso de selección dentro del semillero de investigación de la Escuela.
El grupo, liderado por el mayor José David Hernández Sepúlveda, está integrado por un equipo interdisciplinar de oficiales y suboficiales:
- Subtenientes: Pablo Enrique Sierra Velandia y Laura Daniela Robles Montero.
- Sargentos viceprimeros: Jonathan Rodríguez Rivera y Julián Vera Martínez.
- Sargento segundo: Ubaldo Pérez Quiñónez.
- Cabo primero: Yariserh Pérez Gutiérrez.
“Para conformar este semillero de investigación, no solo se tuvo en cuenta el rango desde subtenientes hasta cabos, sino principalmente las competencias individuales de cada integrante. Se buscaban habilidades complementarias que permitieran un equipo equilibrado y de alta eficiencia. Entre las demás, la capacidad técnica, conocimiento en electrónica, programación y mecánica para el diseño de la instrucción”, comentó a SEMANA la cabo primero Yariserh Pérez Gutiérrez.
De acuerdo con el diseño del robot, el equipo optó por un enfoque equilibrado, evitando inclinarse por un modelo tipo tanque o uno exclusivamente rápido.
“Decidimos lograr un equilibrio, combinamos resistencias con agilidad, apoyándonos uno a otro en cuanto a nuestras habilidades del equipo para construir un robot fuerte, pero que también fuera rápido y bien controlado por nosotros”, resaltó Gutiérrez.
La educación militar como motor de innovación
Más allá de los resultados en la arena de combate, la presencia de la IU CEDOC en Brasil subraya la calidad académica de su programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones. Esta participación internacional es una muestra del fortalecimiento de las capacidades del Centro de Educación Militar (CEMIL), donde la formación de los oficiales y suboficiales se alinea con las demandas tecnológicas globales.
Al proyectar el talento de sus investigadores en escenarios de este nivel, el Ejército Nacional reafirma su compromiso con la ciencia y la innovación, consolidando la educación militar como una capacidad estratégica esencial para el desarrollo y la modernización de las comunicaciones en Colombia.