Hasta hace muy poco, la comunidad científica operaba bajo la premisa de que los agujeros negros supermasivos —objetos con una masa millones de veces superior a la de nuestro Sol— se encontraban exclusivamente en el corazón de las galaxias. Sin embargo, un hallazgo reciente ha roto este esquema al localizar a uno de estos gigantes vagando en la periferia galáctica, a unos 30,000 años luz de distancia de su centro.

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Este objeto, que se encontraba en un estado de letargo o inactividad, no emitía luz ni consumía materia, lo que lo hacía prácticamente invisible para los telescopios tradicionales. Su presencia solo pudo ser detectada cuando una estrella tuvo la mala fortuna de cruzarse en su camino.

Un festín cósmico que delató al intruso

El fenómeno que permitió este descubrimiento se conoce técnicamente como un evento de interrupción de marea (TDE, por sus siglas en inglés). Esto ocurre cuando la gravedad de un agujero negro es tan intensa que, al acercarse una estrella, esta es literalmente despedazada. Este proceso genera un destello de luz breve pero extremadamente potente que actúa como una baliza en la oscuridad del espacio.

El violento final de una estrella permitió detectar un fenómeno que permanecía oculto para la ciencia. Foto: Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA.

Sobre la relevancia de este evento, la coautora del estudio y profesora de la Universidad de Maryland, Suvi Gezari, afirmó: “Este descubrimiento tendrá un gran impacto. Significa que vamos a encontrar muchos más ejemplos de agujeros negros errantes”.

Un misterio en las afueras de la galaxia

Lo que más ha sorprendido a los expertos no es solo el agujero negro en sí, sino su ubicación inusual. Se encuentra en una zona donde, en teoría, no debería haber un objeto de tal magnitud, especialmente porque no parece haber una galaxia masiva que lo rodee.

El profesor de astronomía Sylvain Veilleux expresó su asombro ante esta anomalía: “Tener un agujero negro tan grande fuera de una galaxia es sorprendente para mí. Debería haber un objeto similar a la Vía Láctea a su alrededor, y definitivamente ese no es el caso”.

De acuerdo con lo expertos, existen dos teorías principales para explicar cómo llegó allí:

  1. Podría ser el núcleo sobreviviente de una galaxia pequeña que fue devorada por una más grande.
  2. Podría haber sido expulsado del centro galáctico tras un choque caótico entre tres agujeros negros.

El papel de la inteligencia artificial

Localizar un evento tan específico entre los miles de cambios que ocurren en el cielo nocturno es una tarea imposible para el ojo humano. Por ello, los investigadores entrenaron un programa de aprendizaje automático (un tipo de inteligencia artificial) para identificar patrones de luz específicos de estrellas siendo destruidas.

Científicos aseguran que la inteligencia artificial cambiará la forma de buscar misterios del universo. Foto: Getty Images

Gracias a esta tecnología, el equipo pudo filtrar enormes volúmenes de datos del Zwicky Transient Facility, un observatorio que escanea el cielo constantemente. Gezari destaca que este método marca un antes y un después en la astronomía: “Es un ejemplo de cómo el aprendizaje automático abre un área de investigación completamente nueva”.

Un nuevo estándar para la astronomía

Este hallazgo no solo confirma la existencia de los llamados “agujeros negros errantes”, sino que establece una nueva metodología para buscarlos en el futuro. Según los científicos, es probable que el universo esté poblado por muchos más de estos objetos silenciosos que simplemente esperan ser descubiertos.

Como concluye el profesor Veilleux sobre la solidez de las pruebas obtenidas en esta investigación: “Este es el caso más sólido de un agujero negro errante que conocemos. Esto va a establecer el estándar”.