Para muchos hogares, el consumo de energía representa uno de los gastos más significativos del mes. Aunque algunos electrodomésticos parecen indispensables y hacen parte de la rutina diaria, existe uno en particular que, al entrar en funcionamiento, puede llegar a consumir tanta electricidad como 65 neveras encendidas al mismo tiempo.

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De acuerdo con el portal Renewable Energy World, algunos de los aparatos que más electricidad consumen en el hogar son los calentadores de agua, las neveras, las secadoras, los computadores y los sistemas de entretenimiento. Aunque ciertos electrodomésticos de cocina parecen tener un impacto menor en el consumo total, su uso frecuente puede aumentar considerablemente el valor de la factura de energía.

Además del consumo visible, muchos dispositivos continúan utilizando electricidad incluso cuando no están en funcionamiento. Este fenómeno, conocido como “modo espera” o standby, genera un gasto silencioso pero constante que, con el tiempo, también influye en el incremento del consumo energético dentro de los hogares.

Adoptar buenas prácticas para evitar un aumento en el consumo de energía beneficia a cada usuario. Foto: Getty Images

Entre los electrodomésticos de cocina, el horno eléctrico es uno de los que más demanda energía. Su popularidad en los hogares se debe a la facilidad y versatilidad que ofrece para preparar diferentes alimentos, pero su alto requerimiento eléctrico lo convierte en uno de los aparatos más costosos en términos de consumo.

Según el medio francés JV Tech, un horno eléctrico puede alcanzar potencias de entre 2.000 y 5.000 vatios cuando está encendido. Esta capacidad lo ubica por encima de muchos otros electrodomésticos y hace que su gasto energético pueda compararse con el funcionamiento simultáneo de decenas de neveras.

El horno eléctrico es uno de los que más demanda energía. Foto: Getty Images/iStockphoto

El consumo del horno eléctrico no termina cuando deja de utilizarse. Muchos modelos modernos continúan gastando energía incluso estando apagados, debido a funciones como relojes digitales, paneles iluminados y sistemas electrónicos que permanecen activos en “modo espera” o standby.

Aunque este fenómeno ocurre en distintos electrodomésticos, en el caso del horno resulta más relevante por la gran potencia que requiere para funcionar. Los expertos advierten que este consumo silencioso puede convertirse en un gasto oculto dentro del hogar y aumentar el valor anual de la factura de electricidad sin que muchas personas lo noten.

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A diferencia del horno, la nevera suele registrar un consumo energético más moderado pese a permanecer encendida de forma permanente. Su gasto mensual depende de aspectos como el tamaño, la eficiencia energética y el uso diario, pero en promedio puede consumir entre 100 y 200 kWh al mes.

Aunque el horno eléctrico puede aumentar considerablemente el consumo de energía, existen algunas prácticas que ayudan a disminuir su impacto. Entre las recomendaciones más comunes están reducir el tiempo de precalentamiento, apagar el aparato antes de terminar la cocción para aprovechar el calor residual, utilizar temperaturas moderadas y mantener el horno limpio, ya que esto favorece un mejor funcionamiento y evita un gasto innecesario de electricidad.