Hay historias que parecen sacadas de una película de ciencia ficción, pero que hoy forman parte de la realidad gracias a los avances tecnológicos. Lo que hace algunos años parecía impensable ahora es posible: comprar una casa por internet, recibirla desde otro país y tenerla instalada en cuestión de horas.

Ese fue el caso de una familia que adquirió una vivienda prefabricada en China y sorprendió a miles de personas al mostrar que su instalación tomó apenas una hora. La experiencia demuestra cómo la tecnología y el comercio electrónico están transformando incluso la manera de acceder a una vivienda, reduciendo los largos tiempos de espera que implica una construcción tradicional.

De acuerdo con información publicada por el diario argentino La Nación y replicada por otros medios, una familia de Santa Fe, Argentina, decidió dejar el arriendo y apostar por una alternativa poco convencional: comprar por internet una casa prefabricada fabricada en China.

La vivienda, de 72 metros cuadrados, llegó al país dentro de un contenedor completamente equipada y fue instalada sobre un terreno propio. Según relataron sus propietarios, esta alternativa resultó más económica que levantar una construcción desde cero y todo el proceso, desde la compra hasta la entrega e instalación, tardó cerca de cuatro meses.

La casa llegó en un contenedor desde China y estuvo lista en una hora. Foto: Getty Images

Aunque las compras por internet hacen parte de la vida cotidiana, lo habitual es adquirir productos como ropa, calzado, electrodomésticos, accesorios o artículos para el hogar. Sin embargo, pedir una casa completa desde otro continente y recibirla lista para habitar evidencia hasta dónde ha llegado la evolución del comercio electrónico.

En cuanto a los costos, la información señala que una vivienda prefabricada de 100 metros cuadrados puede costar entre US$18.000 y US$35.000, dependiendo del diseño, la calidad de los materiales y el nivel de los acabados.

A ese valor, sin embargo, es necesario sumar el transporte marítimo, cuyo costo puede oscilar entre US$3.000 y US$7.000 por contenedor, además de los seguros, los gastos portuarios y los trámites aduaneros.

También es necesario tener en cuenta los impuestos de importación, el IVA y otras tarifas aduaneras, que en conjunto pueden representar entre el 30 % y el 50 % del valor CIF de la mercancía. Esto hace que el costo final de la vivienda aumente de forma considerable. Con estos gastos incluidos, se estima que la pareja habría adquirido la casa por aproximadamente 50.000 dólares.

Una vez que la casa es nacionalizada, comienza la fase de instalación. Aunque estas llegan en módulos o piezas listas para ensamblar, aún es necesario preparar la fundación o platea, contratar personal especializado y realizar las conexiones a los servicios públicos.

Las casas prefabricadas importadas desde China se presentan como una alternativa más económica. Foto: Getty Images

En el caso de la familia argentina, la opción adquirida cuenta con tres dormitorios, un baño y cocina equipada. Además, su propietaria explicó que el diseño puede personalizarse antes de iniciar la fabricación e incluso ampliarse en el futuro mediante la incorporación de nuevos módulos.

Finalmente, la familia aseguró que optó por importar la vivienda desde China porque representaba un ahorro considerable frente a las opciones disponibles en el mercado local.