El regreso a la Tierra de la nave Orion avanza sin contratiempos mayores, salvo por un inconveniente inesperado en uno de los sistemas más esenciales a bordo. La NASA confirmó que una reacción química en el tratamiento de la orina podría estar detrás de la falla que afecta el sanitario durante la misión Artemis II.
El problema fue detectado pocas horas después del despegue desde Cabo Cañaveral, cuando la astronauta Christina Koch intervino directamente en los controles del sistema. Tras reiniciarlo con apoyo del centro de control, la situación pareció estabilizarse en un primer momento.
“Me enorgullece llamarme fontanera espacial. Me gusta decir que [el baño] probablemente sea el equipo más importante a bordo”, contó Koch en su primera conferencia desde la nave que orbitó la Luna y que debe amarizar en las costas del Pacífico este viernes.
Un fallo persistente en pleno regreso
Aunque el sistema respondió inicialmente, el inconveniente reapareció cuando la tripulación intentó evacuar las aguas residuales, que normalmente son liberadas al espacio. En ese punto, el mecanismo dejó de funcionar correctamente.
En un inicio, la NASA consideró que el problema podía estar relacionado con la formación de hielo en los filtros. Sin embargo, tras realizar maniobras para calentar la nave y descartar esa hipótesis, la obstrucción persistió.
Koch describió el olor proveniente del Sistema Universal de Gestión de Residuos como “un olor a quemado de calefacción”, lo que encendió nuevas alertas sobre el estado interno del sistema.
Plan B en marcha: soluciones de emergencia
Ante la continuidad del fallo, los astronautas activaron protocolos alternativos. La tripulación fue instruida para utilizar los llamados ‘dispositivos plegables de contingencia para la eliminación de orina’, recipientes personales reutilizables diseñados para este tipo de situaciones.
El inconveniente se limita exclusivamente al manejo de la orina, ya que el sistema destinado a las heces continúa operando sin problemas en un conducto independiente.
“El inodoro sigue funcionando. El problema que estamos resolviendo es la evacuación del tanque de aguas residuales”, explicó el director de vuelo Rick Henfling. “Así que tenemos que recurrir a otros medios alternativos, además del inodoro”, agregó.
Reacción química, la principal hipótesis
Desde el Centro Espacial Johnson, en Houston, las explicaciones han evolucionado conforme avanzan las evaluaciones. La hipótesis inicial del congelamiento fue descartada tras múltiples pruebas.
“Inicialmente, pensábamos que podría tratarse de una formación de hielo en una boquilla, en la línea exterior de la nave espacial. Tenemos certeza de que no se trata de una formación de hielo; hemos colocado la nave en una posición orientada hacia el sol para eliminar cualquier hielo, hemos activado calentadores, y aún observamos una obstrucción”, explicó Henfling.
“La teoría más reciente está relacionada con algún proceso químico que se utiliza para garantizar que las aguas residuales no desarrollen biopelículas (microorganismos), y es posible que se esté produciendo una reacción química en la que se generen algunos residuos como parte de dicha reacción, y estos se estén obstruyendo en un filtro”, agregó.
Por su parte, Lori Glaze señaló que “tan pronto como pongamos a la nave en el suelo, podremos entrar y llegaremos a la raíz del problema”.
Un sistema clave en condiciones extremas
El sanitario de la nave Orion, valorado en cerca de 23 millones de dólares, representa una evolución frente a sistemas anteriores utilizados en misiones espaciales. A diferencia de las misiones del programa Apolo 13, donde los astronautas no contaban con baño, este sistema está diseñado para operar en condiciones de microgravedad.
Ubicado bajo el piso de la nave, el módulo requiere que los astronautas se sujeten con correas y pasamanos para su uso. Además, incorpora sistemas de succión que permiten el correcto manejo de los residuos en ausencia de gravedad.
El sistema separa los desechos: la orina es tratada antes de ser expulsada al espacio, mientras que las heces son almacenadas en bolsas que serán transportadas de regreso a la Tierra junto con la tripulación.
*Con información de AFP.