La conducción de un vehículo exige muchos factores a tener en cuenta para quien está frente al volante, y “chuzar el acelerador” muchas veces se cree que es la mejor idea para llegar rápido a un objetivo; sin embargo, un estudio de la Universidad de Minnesota reveló que esto no siempre sucede y estableció 4 razones más que harían pensarlo dos veces a cualquier conductor.
El estudio fue llevado a cabo por investigadores estadounidenses y reveló que exceder los límites de velocidad no representa un ahorro significativo de tiempo en los trayectos cotidianos, pero sí impacta de forma directa el bolsillo y el medio ambiente al disparar el consumo de combustible.
Los hallazgos clave de la investigación
- Ahorro de tiempo insignificante
En un trayecto diario promedio (alrededor de 46 km / 28.6 millas), conducir respetando los límites establecidos solo suma 54 segundos adicionales al viaje total. La ganancia de tiempo al exceso de velocidad es prácticamente imperceptible en la rutina diaria.
- Impacto directo en el bolsillo
Moderar la velocidad y evitar aceleraciones y frenados bruscos reduce de manera drástica el gasto en gasolina o diésel. Según las proyecciones del informe, si todos los conductores respetaran los límites, se lograría un ahorro colectivo de hasta 26 millones de dólares al día en combustible a nivel nacional.
- Aplica también para autos eléctricos
Los investigadores señalaron que este principio no beneficia únicamente a los vehículos a combustión; los autos eléctricos también ven optimizado su rango de autonomía y consumo de batería al mantener velocidades moderadas y constantes.
- Emisiones y desgaste
Ir a mayor velocidad incrementa las emisiones contaminantes que se envían a la atmósfera y somete al vehículo a un mayor desgaste operativo, sin aportar un beneficio real en términos de puntualidad.
En Colombia, conducir por encima de los límites de velocidad establecidos por las autoridades también puede implicar sanciones y multas monetarias que le afectarían el bolsillo a los infractores, por lo que esta actividad se puede convertir en un riesgo y no en una ventaja.
Paralelamente, Rob Middleton, científico investigador asociado, aseguró que conducir despacio permite un ahorro en combustible; sin embargo, este tampoco es considerable. Esto evidencia que conducir muy lento tampoco trae grandes beneficios.
En conclusión, apretar el acelerador en los trayectos diarios responde más a una ilusión psicológica de control que a una ganancia real de tiempo. La evidencia científica demuestra que superar los límites normativos no compensa el impacto financiero ni los riesgos asociados, pues el tráfico urbano neutraliza de inmediato cualquier tramo ganado.
Adoptar una conducción más prudente y constante protege la economía personal al optimizar el combustible, reduce el desgaste mecánico del vehículo y disminuye drásticamente la siniestralidad en las vías. Al final del día, levantar el pie del acelerador garantiza un viaje seguro, relajado y financieramente eficiente.