El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias en la cual intervienen diversas células y mediadores de la inflamación, condicionada en parte por factores genéticos y que cursa con episodios recurrentes de hiperrespuesta bronquial, además de una obstrucción variable al flujo aéreo, total o parcialmente reversible, ya sea por la acción de medicamento o espontáneamente.

Según expertos del Hospital Universitario de Cabueñes, Gijónel, el asma se entiende cada vez más como un síndrome, que engloba pacientes con síntomas recurrentes provocados por una obstrucción variable de la vía aérea inferior, como respiración dificultosa, opresión torácica y tos. Además, la causa de la misma puede diferir entre estos síntomas con distintos tipos de asma, lo cual la convierte en una enfermedad crónica de las vías respiratorias.

De acuerdo con la Universidad de Granada, el asma suele evolucionar en episodios recurrentes de obstrucción bronquial. Por eso, se deben evitar ciertos alimentos y bebidas frías. Además, debe haber una dieta equilibrada, cenando ligero y dos hora antes de dormir.

Hombre maduro, el tratamiento del asma con inhalador en casa | Foto: Copyright

Alimentos que ayudan a los síntomas del asma

Avena: de acuerdo con un Estudio Internacional del Asma y Alergias en la Infancia, la avena tiene un efecto expectorante, lo que ayuda particularmente a las personas que sufren de esta enfermedad. Además, el consumo de cereales integrales como la avena puede reducir hasta en 50 % el riesgo de asma en niños.

Brócoli: un estudio realizado en la Escuela de Medicina David Geffen de la Universidad de California Los Ángeles, descubrió que el sulfato que contiene esta verdura estimula el aumento de enzimas antioxidantes en las vías respiratorias, lo que que evita la inflamación de estas.

Manzana: esta fruta contiene una gran porción de bioflavonoides que son un antihistamínico natural y un desinflamante de las vías respiratorias.

Plátano: contiene piridoxina, lo que comúnmente se conoce como vitamina B6, que ayuda a relajar el tejido del músculo liso bronquial.

Cerezas: por su alto contenido en quercetina, un antioxidante que protege los conductos respiratorios de toxinas, se recomienda para los pacientes que sufren de asma crónico.

Jengibre: según un estudio presentado por la Sociedad Torácica Americana, el jengibre contiene una poderosa actividad antioxidante por sus componentes como gingeroles y zingerones, que se cree tienen propiedades antiinflamatorias y analgésicas, muy similares a los medicamentos antiinflamatorios recetados para pacientes con asma.

Fernanda Alvarado experta en nutrición, afirma que las personas con asma deben consumir alimentos ricos en vitamina D, como huevos, sardinas o leche fortificada debido a que ayudan a reducir el número de ataques, principalmente en los niños. Además, recomienda evitar el vino, los frutos secos, los alimentos en conservación, y limitar el consumo de mariscos ya que pueden emepeorar los síntomas de este padecimiento.

Alimentos que se deben evitar

La Asociación del Pulmón de Estados Unidos (ALA) ha identificado alimentos y bebidas clave que las personas con asma deberían evitar porque pueden empeorar los síntomas de asma. Entre ellos:

Sulfitos

Los sulfitos son un tipo de conservante que a menudo se encuentra en alimentos y bebidas en conserva, como alcohol, alimentos en escabeche, jugo de limón y limón embotellado y frutas secas.

Las personas con asma que tienen niveles altos de sulfitos en su dieta pueden encontrar que sus síntomas de asma empeoran. Por esta razón, la ALA advierte que los alimentos que contienen sulfitos, particularmente el vino, pueden incluso desencadenar un ataque de asma. Un estudio de 2018 confirma que el vino blanco también puede provocar reacciones de intolerancia en personas con esta enfermedad.

Salicilatos

Los salicilatos son compuestos que se encuentran en tés, cafés, alimentos picantes o alimentos con sabor a hierbas. Aunque es poco frecuente, las personas con asma a veces son sensibles a estos compuestos y podrían ser más propensas a experimentar un brote de síntomas.