El corazón es un órgano del tamaño aproximado de un puño, está compuesto de tejido muscular y bombea sangre a todo el cuerpo, de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Además, explicó que algunas enfermedades pueden afectar el tejido cardíaco son:

  • La miocardiopatía ocurre cuando el músculo cardíaco se agranda, se engrosa o se vuelve rígido. A medida que la miocardiopatía empeora, el corazón se pone más débil y pierde capacidad de bombear sangre al cuerpo y mantener el ritmo eléctrico normal.
Así como existen alimentos que contribuyen a la salud del corazón, hay otros que, en la medida de lo posible, se deben procurar evitar comer. Foto: Getty Images/iStockphoto
  • La inflamación cardíaca es una inflamación en una o más de las capas de tejido del corazón, que incluyen el pericardio, el miocardio o el endocardio. Eso puede conducir a complicaciones graves, como insuficiencia cardíaca, shock cardiogénico, o ritmo cardíaco irregular.
  • La enfermedad cardíaca congénita ocurre cuando el corazón no se desarrolla de la manera típica. Un defecto cardíaco congénito puede aparecer en cualquier momento durante el crecimiento del bebé en gestación o del embrión en el vientre de la madre embarazada.
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Dicho lo anterior, es muy importante cuidar este órgano y el diario As reveló que el té verde es ideal, ya que tiene propiedades antioxidantes.

Asimismo, el portal portugués de salud, nutrición y bienestar Tua Saúde señaló que “el té verde ayuda a regular los niveles de colesterol, principalmente del colesterol “malo” LDL, gracias a su poder antioxidante. Además de esto, inhibe la formación de coágulos en la sangre, disminuyendo el riesgo de trombosis, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares (ACV)”.

El té verde es una planta que aporta diversos beneficios para la salud. Foto: Getty Images/iStockphoto

Adicional, agregó que “el té verde además de ser diurético, posee catequinas, un compuesto bioactivo con propiedades antioxidantes que podría ayudar a relajar los vasos sanguíneos y, como consecuencia, regular la presión arterial”.

“A pesar de que se crea que la cafeína presente en el té verde puede aumentar la presión arterial, algunos estudios han demostrado que las catequinas, que se encuentran presentes en grandes cantidades en la bebida, disminuyen la inflamación, la oxidación y mejoran la circulación sanguínea, pudiendo ayudar a controlar la presión arterial elevada”, explicó el portal portugués.

Así las cosas, para preparar la bebida, hay que hervor una taza de agua y agregar una cucharada de té verde. Después, se deja reposar por diez minutos, se cuela y se consume.

El té verde se produce a partir de la hoja fresca de la planta Camellia sinensis. Foto: Getty Images

Respecto al consumo, indicó que “se deben tomar entre dos a cuatro tazas al día y para las personas que sufren de hipertensión, la recomendación es ingerir máximo tres tazas de té verde por día, debido a que en exceso puede ocasionar insomnio, irritabilidad, náuseas, acidez, vómitos, taquicardia y aumento del ritmo cardíaco”.

Ahora bien, es importante señalar que “el té verde debe beberse entre las comidas porque puede disminuir la absorción de minerales como el hierro y el calcio”.

No obstante, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. (NIH por sus siglas en inglés), aunque es poco común, se han informado problemas hepáticos en varias personas que tomaron productos de té verde, principalmente extractos de té verde en forma de píldora.

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Sobre la misma línea, Tua Saúde señaló que el té verde está contraindicado “en personas que presentan problemas en la tiroides, en personas que sufran de insomnio y en mujeres embarazadas o que estén amamantando”

Por ello, antes de consumir algún alimento lo primero que hay que hacer es consultar al médico tratante o a un nutricionista para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona, pues las anteriores recomendaciones no son las indicadas para todas las personas, ya que la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica.