Cada vez se conocen más variantes del virus que causa la covid-19 y de las que más se habla es de las que parecen ser más contagiosas: la británica, la sudafricana, la brasileña o B.1.1.7, 501YV2 y P.1.

En los estudios los autores usan estas diferentes etiquetas, al igual que los medios de comunicación, para referirse a ellas. La de Reino Unido, por ejemplo se bautiza como variante “británica”, “inglesa” o “de Kent”, e incluso la han apodado como “Nelly”, con lo cual la gente queda más confundida.

Así, los nombres están causándoles dolores de cabeza a los científicos, que quieren ponerle orden a su nomenclatura y así lograr una denominación estandarizada. Según reportó la revista Nature, el 12 de enero se llevó a cabo una reunión en la Organización Mundial de la Salud para tratar el tema, y aunque no se llegó a un acuerdo, hubo un solo consenso y fue en contra del uso de los nombres de países, porque puede ser estigmatizante y no muy científico, como sucedió cuando el expresidente Donald Trump llamó al nuevo coronavirus como “el virus de China”.

Más caliente de lo presupuestado

Un estudio publicado en la revista Nature Climate Change dice que el calentamiento global actual es suficiente para sobrepasar los objetivos acordados internacionalmente para afrontar el cambio climático. Según los autores, los niveles de contaminación actual aumentarán las temperaturas globales a cerca de 2,3 grados centígrados, a diferencia de estimaciones anteriores que hablaban de aproximadamente 1,3 grados centígrados.

La diferencia podría deberse a una metodología diferente a la usada tradicionalmente para hacer este cálculo. Sin embargo, si hoy se detuviera la emisión de estos gases de efecto invernadero, que provienen de la quema de carbón, petróleo y gas natural, el aumento de las temperaturas, aunque inevitable, podría retrasarse durante siglos.

Bilingües y atentos

Un estudio publicado en la revista Scientific Reports halló que los adultos que crecen expuestos a un segundo idioma desde niños tienen la capacidad de concentrarse en varias tareas a la vez y de repartir su atención. Esto significa que son buenos haciendo multitasking. Además, son mejores leyendo señales físicas como las expresiones faciales y movimientos de la boca.

Sin embargo, quienes se vuelven bilingües en edad adulta no demuestran estas capacidades en el mismo nivel. Los investigadores analizaron la respuesta de 127 adultos bilingües mientras completaban tareas que requerían dividir su atención en dos puntos.

Actividad física y depresión

Cualquier nivel de actividad física reduce el riesgo de sufrir de depresión. Este es el resultado que sugiere un análisis publicado en la revista British Journal of Sports Medicine y desarrollado en la Universidad de Georgia, en Estados Unidos, que analizó la información de 100 artículos sobre los efectos de la actividad física y la prevención de este trastorno de la personalidad. Aún más, este riesgo disminuye en la medida en que la persona incrementa el nivel de actividad.

Los adultos que alcanzan o superan la recomendación de hacer entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada a sostenida tienen menor riesgo de depresión. En dicha revisión científica la región del mundo, el género o la edad de los participantes no generó variaciones en los hallazgos, lo que indica que hacer ejercicio es bueno para todos.