La Fundación Española de Reumatología define la osteoporosis como una enfermedad esquelética en la que “se produce una disminución de la densidad de masa ósea. Así, los huesos se vuelven más porosos, aumenta el número y el tamaño de las cavidades o celdillas que existen en su interior, son más frágiles, resisten peor los golpes y se rompen con mayor facilidad”.

Explica que esta enfermedad es denominada como la “epidemia silenciosa” debido a que no manifiesta síntomas hasta que “la pérdida de hueso es tan importante como para que aparezcan fracturas”. De acuerdo con la Fundación, las fracturas que se presentan con mayor frecuencia son las vertebrales, las de cadera y las de la muñeca –denominadas como fractura de Colles o extremo distal del radio–.

“La fractura de cadera tiene especial importancia ya que se considera un acontecimiento grave debido a que requiere intervención quirúrgica, ingreso hospitalario y supone para el paciente una pérdida de calidad de vida aunque sea por un periodo corto de tiempo”, dice.

En ese sentido, Mayo Clinic explica que una vez que la osteoporosis debilita los huesos, la persona puede tener signos y síntomas que incluyen: dolor de espalda, provocado por una vértebra fracturada o aplastada; pérdida de estatura con el tiempo; una postura encorvada; un hueso que se rompe mucho más fácilmente de lo esperado.

Sobre las causas que provocan esta enfermedad, la entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación reseña la probabilidad de desarrollar la osteoporosis depende en parte de cuánta masa ósea obtuvo la persona en su juventud.

Las fracturas en la espalda y cadera pueden ser recurrentes por cuenta de la osteoporosis. | Foto: Getty Images

“Los huesos se encuentran en un estado constante de renovación: se desarrollan huesos nuevos y se descomponen los huesos viejos. Cuando eres joven, el desarrollo de huesos nuevos es más veloz que la descomposición de estos el cuerpo, por lo que la masa ósea aumenta”, explica Mayo Clinic. Añade que después de los 20 años de edad el proceso en mención se hace más lento y la mayoría de las personas alcanzan su masa ósea máxima a los 30 años. “A medida que las personas envejecen, la masa ósea se pierde más rápido de lo que se crea”, dice.

Precisa que la masa ósea máxima en parte tiene que ver con la genética, aunque también varía según el grupo étnico al que se pertenezca. Entre mayor densidad ósea tenga una persona, mayor tejido óseo tendrá en la edad adulta, lo que evitará que a futuro padezca de osteoporosis en la vejez.

En palabras de Mayo Clinic, la osteoporosis es más probable que ocurra en personas que tienen:

  • Trastornos de la alimentación: la restricción extrema de la ingesta de alimentos y el bajo peso debilitan los huesos tanto en hombres como en mujeres.
  • Cirugía gastrointestinal: La cirugía para reducir el tamaño del estómago o para extirpar parte del intestino limita la cantidad de superficie disponible para absorber nutrientes, entre ellos el calcio. Estas cirugías incluyen aquellas para ayudar a perder peso y para otros trastornos gastrointestinales.

En consecuencia, la alimentación puede ser determinante tanto en el desarrollo como en el manejo de la osteoporosis. Al respecto, la revista Eroski Consumer, un producto informativo elaborado por la Fundación Eroski reseña que los expertos aconsejan el consumo de leche entera, semi o desnatada para los pacientes con osteoporosis, aclara que el tipo de leche debe ser elegido según las condiciones del paciente, pues para quienes sufren de intolerancia a la lactosa, no conviene el consumo de leche entera.

Del mismo modo, recomienda la ingesta de yogur y otras leches fermentadas, productos lácteos no excesivamente grasos o dulces (cuajada, petit suisse), quesos. “La cantidad de calcio de los lácteos total o parcialmente desnatados es similar a sus equivalentes enteros”, indica Eroski Consumer. Concluye diciendo que se desaconseja el consumo de leche condensada y lácteos enriquecidos con nata.