Provocada fundamentalmente por la bacteria Corynebacterium diphtheriae, la difteria es una infección, que, por lo general, afecta las vías respiratorias altas (nariz y garganta) y se transmite con mucha facilidad a través de las gotas que se expulsan al toser o estornudar.

El contagio puede producirse por contacto físico cercano o si se comparten vasos u otro tipo de utensilios con personas que padezcan la infección. Los pacientes pueden permanecer contagiados durante cuatro semanas, incluso aunque no muestren síntomas, señala el portal especializado Cinfasalud.

Esta infección suele afectar las membranas mucosas de la nariz y la garganta. Puede ser tratada con medicamentos, pero en etapas avanzadas puede dañar el corazón, los riñones y el sistema nervioso. Incluso con tratamiento, la difteria puede ser mortal, especialmente en los niños.

En ocasiones, las primeras manifestaciones de esta enfermedad son cutáneas, de tal manera que la piel adquiere un tono azulado y pueden producirse ulceraciones. Sin embargo, lo habitual es que la infección se inicie en las vías respiratorias altas, es decir, en la nariz y la garganta.

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El síntoma más característico en este caso es la aparición en la garganta de una especie de membrana de color negro o gris oscuro, de consistencia dura y fibrosa, que puede llegar a ocasionar importantes problemas respiratorios, de acuerdo con información de Sanitas.es.

Los signos y síntomas de difteria comienzan, generalmente, de dos a cinco días después de contraer la infección y están relacionados con: dolor de garganta y ronquera, agrandamiento de los ganglios linfáticos del cuello, dificultad para respirar o respiración rápida, secreción nasal, fiebre y escalofríos, y malestar general.

En algunas personas, la infección con bacterias que causan la difteria provoca una enfermedad leve, o ni siquiera presenta signos y síntomas evidentes.

Un segundo tipo de esta enfermedad puede afectar la piel causando dolor, enrojecimiento e hinchazón. Las úlceras cubiertas por una membrana gris también pueden ser difteria cutánea.

Las gotas de saliva que se expulsan con los estornudos pueden generar el contagio de difteria. Foto: Getty Images/iStockphoto

Causas

Cuando una persona infectada estornuda y tose, lanza al aire una niebla de gotas contaminadas y es posible que las personas que estén cerca inhalen la C. diphtheriae, la bacteria que genera la infección. Este padecimiento se propaga fácilmente de esta manera, especialmente en condiciones de hacinamiento.

Otra de las formas de contagio es cuando personas manipulan cosas de otra que está infectada, como pañuelos o toallas de mano usadas, que pueden estar contaminadas con la bacteria. También se pueden transferir las bacterias que causan la difteria al tocar una herida infectada.

Las personas que se han infectado con la bacteria de la difteria y no han recibido tratamiento pueden infectar a personas que no han recibido la vacuna contra la difteria, incluso si no muestran ningún síntoma.

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Los niños y adultos que no tienen las vacunas al día, son algunas de las personas que mayores riesgo tienen de infectarse. De igual forma, las que viven en condiciones insalubres o de hacinamiento o cualquiera que viaje a una zona donde las infecciones de difteria son más comunes.

Esta enfermedad es común en los países en vías de desarrollo donde las tasas de vacunación son bajas. La mejor manera de prevenir este padecimiento es la vacuna que tiene una duración de 10 años. En las áreas donde la vacunación es la norma, la enfermedad amenaza principalmente a las personas no vacunadas o inapropiadamente vacunadas que viajan a destinos internacionales o que tienen contacto con personas de países menos desarrollados.

Los primeros órganos que pueden afectarse son los respiratorios. Foto: Getty Images

Complicaciones

Si no se trata, esta enfermedad puede complicarse y causar problemas respiratorios, debido a que las bacterias que causan la difteria pueden producir una toxina que daña el tejido en la zona cercana a la infección, generalmente, la nariz y la garganta, según información de la Clínica de Mayo.

En ese sitio, la infección produce una membrana de color gris y dura compuesta de células muertas, bacterias y otras sustancias. Esta membrana puede obstruir la respiración.

De igual forma, se puede producir un daño cardíaco. La mencionada toxina puede diseminarse hacia el torrente sanguíneo y dañar otros tejidos del cuerpo, como el músculo cardíaco, lo que causa complicaciones como su inflamación, lo cual puede ser leve o grave. En el peor de los casos, la miocarditis, como se le llama a este padecimiento, puede llevar a una insuficiencia cardíaca congestiva y a una muerte súbita.

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Por último, la toxina también puede causar lesión a los nervios. Los objetivos comunes son los nervios de la garganta, donde la conducción nerviosa deficiente puede ocasionar dificultad para tragar. Los nervios de los brazos y las piernas también se inflaman, lo que provoca debilidad muscular.

La mayoría de las personas con difteria superan estas complicaciones con tratamiento, pero a menudo la recuperación es lenta. La difteria es mortal entre el 5 % y el 10 % de las veces, según la Organización Mundial de la Salud. Las tasas de mortalidad son más altas en los niños.