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El ‘Mori Digital Art Museum: TeamLab Borderles’ es un espacio tridimensional con 10 000 metros cuadrados. Más de 500 computadores y 470 monitores proyectan luces y sonidos que recrean cinco universos entre los que no existen fronteras. Las obras se mueven por el espacio, se comunican entre sí, y se transforman de acuerdo con la presencia de la gente.

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“Los museos tienen mucho que aprender de las bibliotecas públicas”: Seb Chan

Por: Cristina Esguerra

Seb Chan lleva décadas trabajando para convertir museos como el Smithsonian Cooper – Hewitt National Design Museum de Nueva York en espacios lúdicos e interactivos, que le permiten al visitante seguir explorando la colección desde su casa. Así lo ha hecho.

Chan es el Responsable de Experiencias del Australian Centre for the Moving Image (ACMI) de Melbourne, el museo nacional de cine, videojuegos, cultura digital y arte. Su trabajo consiste en convertir el recorrido por esa institución en toda una experiencia para los visitantes. Experiencia que el australiano quiere que continúe fuera del moderno edificio del museo.

“El público adquiere súper poderes cuando viene a nuestras exposiciones,” dice. En la exhibición Wonderland, por ejemplo, en la que el visitante recorría el País de las Maravillas que imaginó Lewis Carroll, cada persona recibía a la entrada el Mapa perdido del País de las Maravillas que le permitía ir coleccionando los videojuegos, los efectos especiales y los fragmentos de las películas de Alicia que quisiera ver luego en casa. “El mapa era una especie de pantalla mágica que les permitía seguir jugando con los objetos de la exposición.”

Para Chan, visitar un museo es una experiencia maravillosa. Pero los recorridos lúdicos e interactivos, que interpelan todos los sentidos del visitante, son más memorables que aquellos que sólo le exigen ser espectador. “El marketing y el arte contemporáneo están adquiriendo una naturaleza multisensorial, y lo mismo está ocurriendo con los museos. Las exposiciones se ven, se oyen, se huelen, se saborean,” dice el australiano.

Esa tendencia a convertir las visitas a los museos en una experiencia que requiere de todo el cuerpo, hace pensar en lo que la curadora Julia Buenaventura le dijo a Arcadia sobre lo que aprendió investigando creaciones colectivas como la del equipo del artista argentino Adrián Villar Rojas: “la creatividad es un manos a la obra. El resultado de un proceso de juego y de improvisación que se hace con todo el cuerpo."

Esa idea cuadra con la visión que Chan tiene de lo que deberían ser los museos: espacios democráticos y máquinas de curiosidad que, en vez de darles las respuestas a las personas, deben impulsarlas a ser creativas, a formularse nuevas preguntas, y a explorar otras perspectivas de ver el mundo o de pensar un determinado problema.

“Queremos que la gente visite ACMI y juegue con los videojuegos que exhibimos, detalle las piezas de videoarte que presentamos y vea las películas que pasamos; pero también que aprendan sobre el valor de las obras de nuestra colección, cómo están hechas y qué dicen sobre el mundo que estamos viviendo. Con nuestra curaduría queremos despertar la curiosidad del visitante, y hacerle el recorrido y el acceso a nuestros contenidos lo más fácil posible. ¿Por qué? Porque somos conscientes del valor de nuestra colección, y creemos que es importante que la gente la conozca y que aprenda de ella. Por eso buscamos entablar un diálogo con nuestros visitantes, y, con objetos como el Mapa perdido del País de las Maravillas, seguir conversando con ellos fuera del espacio físico de la institución. ”

Y agrega: "los museos tienen la capacidad de llevar al visitante a imaginar futuros distintos, y de hacerlo reflexionar sobre el pasado de manera creativa.”

La llegada pandemia -dice el australiano- aceleró el proceso de digitalización de las colecciones de los museos, y de conectarse con el público a través de múltiples plataformas. “Los cambios que hubiéramos empezado a ver en unos años ocurrieron en 6 meses.”

Eso por un lado. Por el otro, mostró la importancia de que los museos mantengan una relación cercana con su público local.

“Los museos que mejor se adaptaron a la nueva realidad fueron los que habían desarrollado una conexión fuerte con sus comunidades locales, y sabían lo que ellas necesitaban. A veces pueden ser simplemente cosas prácticas, por ejemplo, dejar que los vecinos utilicen el espacio para llevar a cabo una actividad de manera segura."

"En este aspecto, los museos tienen mucho que aprender de las bibliotecas públicas, y de la manera en que ellas son capaces de atender y servir a sus comunidades. Construir una buena relación con el público local es clave porque el turismo global no va a volver pronto.”

*Seb Chan era uno de lo invitados estrella al Gran Foro Mundial de Artes Cultura Creatividad - GFACCT, organizado por el Ministerio de Cultura entre el 9 y el 16 de noviembre de 2020.

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