En la relación que construyes con tu perro debe quedar clara la jerarquía. Lo lógico, aunque lamentablemente no siempre sucede, es que los caninos muestren sumisión a sus propietarios. La idea es que tu peludo sepa que eres el líder y estás a cargo, así nunca te desafiará ni controlará tu vida.
La sumisión que tu perro tenga implica que no va a ser agresivo, que te obedezca. En ningún momento debe demostrarte miedo (lo que se trata es de construir una relación de confianza), pero sí respeto.
Una de las características típicas de un perro sumiso es que mantiene la cabeza baja cuando está ante la presencia de su propietario. Este comportamiento es también habitual cuando un perro es reprendido por su amo o cuando el peludo sabe de antemano que se portó mal.
Este es tan solo uno de los comportamientos deseables de un canino con su líder. Los siguientes son los signos más comunes que un perro sumiso debe demostrar con su amo:
1. Cabeza baja.
2. Evita el contacto visual. Un comportamiento contrario sería desafiante.
3. No hace parecer su cuerpo más grande de lo que es. Frente a un contrincante un perro siempre procura parecer más grande.
4. No se eriza.
5. Se echa boca arriba.
6. Manifiesta calma cuando está con su amo.
7. Se echa en los pies de su propietario. Nunca en una posición superior.
8. Jamás muestra agresividad.
9. Acude al llamado.
10. Sigue a su propietario.
