El debut de la selección Colombia en la Copa América 2019 será el 15 de junio, ante Argentina. | Foto: AFP

OPINIÓN

La fuerza oculta que necesita Colombia para traer la copa a casa

No basta con saber jugar bien al fútbol. La confianza, el trabajo en equipo, la motivación y una buena dosis de rebeldía ante la lógica, son necesarios para triunfar, así lo escribe Juan Carlos Bayona.

Juan Carlos Bayona*
6 de junio de 2019

La reciente remontada del Liverpool en su estadio al Barcelona, en la semifinal de la Champions League, demuestra una sola cosa: no gana el que más juegue fútbol. Y es verdad. El Liverpool había perdido 3-0 en el Camp Nou y, en el partido de vuelta tenía que anotar cuatro goles y evitar que le marcaran. Lo hizo. Ganó 4-0. Y pasó a la final. Me pregunto: ¿juega mejor el uno que el otro?

No creo. Pero triunfó la fuerza interior. La motivación. El espíritu. El deseo de ganar y darle la vuelta a la situación. Revertir la lógica. Creer en lo que no era creíble. Ese partido fue hermoso desde un punto de vista espiritual, quiero decir, no solamente futbolístico.

Por supuesto que hace falta saber jugar para ganar. Y también un técnico diestro. Por supuesto que el Barcelona estaba medio atontado y no tuvo suerte. Por supuesto que el público ayuda muchísimo. Por supuesto, por supuesto. Pero yo hablo de otra cosa. Hablo de lo que no es evidente ni se supone. Hablo de lo que durante tantas décadas nos ha hecho falta a nosotros, a nuestra Selección Colombia: confianza, jugar sin complejos de Edipo, sin miedo a perder, sin miedo a empatar, sin miedo… simplemente sin miedo.

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Nadie, sin ruborizarse, afirmaría que a nuestros jugadores les hace falta fútbol. La mayoría de ellos son líderes en equipos de todo el planeta. Meten goles todo el tiempo. Son aclamados. Los adoran casi sin excepción. El reto está en juntar sus estrellas, en aunar sus talentos, en poner en el mismo cauce espiritual sus psicologías particulares, sus dones personales, en una palabra, en hacer equipo.

Y como a millones de colombianos, me encantaría que Colombia ganara esta Copa América. Pero si la gana no será solamente por su fútbol o su técnico o sus rivales, o su buena suerte. Si la gana habrá triunfado el espíritu. Un espíritu al que hace décadas le falta más amarillo y azul, que rojo.

*Rector del Gimnasio de Los Llanos