¿Cómo ve la propuesta de ampliar el IVA a todos los productos de la canasta?
Ampliar la base de productos básicos con la tarifa del 19 por ciento es muy complejo por su alto impacto. Si se está pensando en gravar la canasta familiar con IVA podría pensarse en dos criterios:
Una tarifa diferencial para estos bienes y constituir un fondo orientado a los programas sociales de compensación como lo ha señalado la Corte en su sentencia sobre el tema; O podría darse una disminución significativa de la tarifa general al extenderse a toda la canasta
A título de ejemplo:
Si dividimos el valor del recaudo del IVA sobre el PIB, la tarifa implícita es del 6 por ciento. Es decir, si se establece el 6 por ciento de IVA general se recaudaría lo mismo y es una tarifa que no invita a evadir; desde luego se gravaría todo. Si la tarifa fuera del 8 por ciento general, el recaudo se aumentaría en un 33 por ciento.
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¿Qué tanto se puede recoger ahí en recursos para el fisco nacional?
Depende de la tarifa que se establezca para estos productos, o si se toma como hemos señalado, una tarifa inferior al 19 por ciento pero generalizada. En nuestro ejemplo, si hubiera una tarifa generalizada del 8 por ciento, el recaudo por el concepto de IVA podría aumentar entre 15 y 18 billones de pesos al año.
¿Qué posibilidad hay de que la devolución del IVA a los más pobres, como lo propone el ministro Alberto Carrasquilla, sea efectiva?
Un sistema de devolución persona a persona así haya una bancarización general, es muy complejo, y cómo identificar quien compró, qué hacer con los no bancarizados, entre otros.
La sentencia C-776/03 de la Corte Constitucional, en relación con un IVA del 2 por ciento a toda la canasta familiar, señaló que afectaba el derecho fundamental al mínimo vital. En dicha sentencia la Corte también habló sobre compensación en caso de gravar los productos básicos pero no dijo que debería ser a través del mecanismo de devoluciones del IVA de manera individual, sino que los tributos debían verse compensados por políticas de gasto social.
¿Hasta qué nivel se podría dar esa baja sin poner en riesgo la estabilidad fiscal?
La situación fiscal que deja el gobierno pasado es muy preocupante. Después de 6 reformas tributarias, de las privatizaciones, de buenos precios de petróleo (en promedio) durante los ocho años, de algunos laudos arbitrales a favor, de ingresos extraordinarios por la normalización tributaria, seguimos con un riesgo fiscal alto.
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La relajación de la Regla Fiscal autorizando aumentos significativos en el déficit cíclico se dio para atender el gasto público que en los últimos ocho años creció al doble de la inflación y permitió que el endeudamiento público del Gobierno Nacional Central se duplicara en ocho años, pasando de 190,3 a 399,5 billones de pesos en el 2017, según datos del Banco de la República; y que el endeudamiento interno pasara de 130 billones de pesos en el 2010, a 260 billones de pesos. Por ello, en el futuro veremos un presupuesto todavía más rígido, pues será necesario incluir más recursos para honrar la deuda pública. De hecho para el 2019 el presupuesto presentado el servicio de la deuda crecerá un 39 por ciento y en consecuencia afectará la inversión (para 2019 se ha anunciado una reducción del 9 por ciento).
De allí que cualquier modificación a los impuestos tiene que ser evaluada milimétricamente pues no sólo debe cumplir el papel de estimular y atraer la inversión sino de contar con los recursos necesarios para atender las necesidades del país.
¿Qué espacio fiscal hay para bajar impuestos a las empresas como propone el Ministro Carrasquilla?
Dado el alto incremento de la deuda pública, el gasto hacia el futuro en el cumplimiento del proceso de paz, y la rigidez del presupuesto, las posibilidades fiscales son bastante limitadas. Por ello considero que no se puede disminuir el impuesto de renta en todo lo que han pedido algunos. Podría reducirse en una cuantía menor a la solicitada y podría pensarse actuar en otros frentes que ayuden al sector empresarial sin bajar la tarifa de Renta en esa magnitud. Por ejemplo disminuir la retención en la fuente y los anticipos, pues por esta vía, la Dian se queda con la liquidez y el capital de trabajo de las empresas; así mismo, se debería seguir avanzando en la posibilidad de eliminar los aportes al Sena y Bienestar Familiar para más de 10 salarios mínimos, cuya cuantía es muy inferior a un punto de renta. También de esta forma se simplificarían los trámites a las empresas al no reportar a estas instituciones.
Desde luego no basta con actuar del lado de los ingresos, se tendrá que actuar del lado del gasto, eliminando los innecesarios y en redefinir la política de subsidios, pues hoy se están asignando a sectores que no están contemplados en la Constitución.
El gobierno dice que buscará reducir la evasión 10 por ciento cada año, ¿eso a cuánto equivale?
En todas las reformas tributarias se afirma que la evasión por impuesto de Renta y por IVA, está aproximadamente entre un 25 por ciento y un 30 por ciento. Es decir, que la evasión por estos dos conceptos podría estar rondando entre 28 y 35 billones de pesos, por lo que disminuir un 10 por ciento anual la evasión equivaldría a mínimo 3 billones por año. Es una situación deseable para que la tributación no recaiga siempre sobre las mismas personas.
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¿Cómo ve la propuesta de reforma tributaria que presentó Cambio Radical y qué tanto podrá moverse el gobierno?
En términos generales, la necesidad de una reforma tributaria fue tema de todas las campañas; hay conciencia de la situación fiscal, pero hasta el momento han anunciado la decisión de ser partidos de gobierno el Centro Democrático, el Partido Conservador y los Cristianos, todo lo cual no consolida una mayoría necesaria. Se ha dicho que Cambio Radical, el Partido Liberal y el partido de la U, están más inclinados por declararse partidos independientes y los demás ya anunciaron ser de oposición (Polo, Verde, Lista de la Decencia y los demás).
Esto demuestra que los partidos al declararse independientes están mandando un mensaje: evaluarán en cada caso qué apoyan y qué no, y de todos es conocido que el tema del IVA siempre ha sido un tema complejo de tramitar en el Congreso. De allí que la reforma tiene que ser muy bien pensada de manera integral y buscar las fuentes adecuadas si es que se reduce significativamente el impuesto de renta. Por ello, es urgente también mirar en donde se puede racionalizar el gasto y los subsidios que paga el Estado.
En efecto, Cambio radical ya registró el proyecto de Ley de reforma tributaria orientada a estimular la inversión privada, con reducciones importante en Renta, la eliminación del impuesto a los dividendos, considerar el 4x1.000 como un anticipo de Renta, volver el ICA descontable en vez de deducible, entre otras; sin embargo, el énfasis de la compensación de esta propuesta estaría en el control de la evasión y el contrabando que, de no cumplirse, implicaría un desbalance fiscal. Es de esperarse que todos los proyectos de ley de impuestos se acumulen para iniciar la discusión.
