El balance del terremoto del pasado 10 de agosto para Cali es dramático. El más reciente informe de la Alcaldía de esa ciudad señala que el sismo dejó 153 muertos, 1.657 lesionados, 40 desaparecidos, 88 personas rescatadas y 24 edificaciones con colapso total.

En menos de seis años, la capital del Valle del Cauca ha tenido que hacer frente a profundas crisis: primero fue la pandemia, luego el estallido social y ahora el terremoto que sacudió los cimientos de la ciudad y dejó miles de sueños rotos y familias devastadas.
¿Tienen alguna relación los tres eventos? Para Pedro Carvajal, presidente de la Organización Carvajal, son crisis distintas, “pero comparten algo profundo: pusieron a prueba nuestra capacidad de resiliencia como ciudad y como región. En la pandemia enfrentamos la incertidumbre sanitaria y económica; en el estallido social, la fractura del tejido social. Ahora el terremoto nos golpea físicamente en nuestras estructuras y en el corazón de muchas familias. Lo que sí se parece es la respuesta que debemos dar: unidad, solidaridad y trabajo conjunto. Junto con las empresas del Valle hemos aprendido, a través de iniciativas como Compromiso Valle, que cuando nos articulamos alrededor de un propósito común logramos avanzar. Hoy, con más de 100 años de historia en Cali, reiteramos el mismo compromiso. Esta ciudad y esta región saben levantarse. Esta vez tampoco será la excepción”.

En su mensaje a los damnificados que dejó el movimiento telúrico, apenas tres días después de la posesión del nuevo presidente, Carvajal señaló: “Nos vamos a levantar. Es cierto que no existen palabras suficientes para expresar lo que cada persona y cada familia, está viviendo en este momento, pero ahora tenemos que mantener la esperanza y la fe. Juntos, autoridades, sector privado y ciudadanos vamos a salir adelante trabajando unidos”.
Uno de los hechos destacados, tras la tragedia, ha sido el papel del sector privado. Solo en el caso de Cali, las empresas han hecho millonarias donaciones y han acompañado a las autoridades y a los damnificados.

A través de ProPacífico, empresas del Valle del Cauca y firmas con operaciones en el departamento han comprometido 220.000 millones de pesos para abordar la emergencia y apoyar la reconstrucción de Cali, el norte del Valle y Buenaventura, zonas gravemente afectadas por el terremoto. Sidoc, Colombina, Carvajal, Fanalca, Celsia, Amalfi, Manuelita, Organización Delima, Smurfit Westrock, Banco de Occidente, Bivien, Grupo Diana, Jaramillo Mora, Colgate, Grupo Pichucho, Laboratorios Edo, Clínica de Occidente, Datecsa, Finesa, Supertiendas Cañaveral y Coomeva, dieron contribuciones que superan los 10.000 millones de pesos individuales. También desde esa región, el Grupo Tecnoquímicas (TQ) informó una donación de 50.000 millones de pesos.
¿Por qué es importante el apoyo empresarial en la atención de la emergencia y los avances en la reconstrucción?
Para Carvajal, la magnitud de esta tragedia requiere el trabajo de todos los actores de la sociedad: los ciudadanos, las empresas, las autoridades locales y las nacionales. “Desde el sector productivo aportamos recursos económicos, pero sobre todo velocidad, logística, capacidad de ejecución y conocimiento técnico. Ese apoyo es fundamental tanto en la fase humanitaria inmediata como en la reconstrucción. La reconstrucción, insisto, nos va a requerir a todos y será un proceso de largo aliento. Hoy apenas seguimos dimensionando la magnitud del evento, pero debemos trabajar en trazar el camino para iniciar el proceso de reconstrucción y ayuda a tantas familias y empresas que se vieron afectadas”.

Otro de los hechos que se han resaltado en medio de la tragedia ha sido la cercanía entre el Gobierno y los empresarios, una alianza que estuvo averiada en el anterior mandato, pero que ahora, bajo el liderazgo del presidente Abelardo De La Espriella y la primera dama, Ana Lucía Pineda, ha tomado un nuevo impulso y la tragedia, paradójicamente, se convirtió en el motor del fortalecimiento de esta relación.
Carvajal destacó la voluntad de coordinarse de manera práctica y sin protagonismos. “El Gobierno nacional, las autoridades del Valle y de Cali, y tantas organizaciones que junto con el empresariado estamos alineando esfuerzos para que los recursos lleguen donde más se necesitan. Desde la región, varias entidades han sido puente muy importante para articular los aportes de las empresas del Valle con las necesidades reales del territorio. Esa unión público-privada, cuando se hace con transparencia y foco en la gente, multiplica el impacto. Es exactamente lo que necesitamos en este momento”, afirma.

Frente a la estrategia para maximizar el impacto social de los recursos en el acompañamiento a los damnificados y avanzar en una reconstrucción sostenible en el tiempo, Carvajal define cuatro instancias: Primero, con coordinación y transparencia, es clave definir claramente cómo se distribuyen y ejecutan los recursos, sin dejar de atender un solo territorio, y haciendo seguimiento riguroso. Segundo, escuchando a las comunidades y trabajando de la mano con las autoridades locales y las organizaciones sociales. Tercero, pensando en etapas claras: atención humanitaria inmediata, estabilización y luego una reconstrucción de mediano y largo plazo. Y cuarto, con una visión de sostenibilidad y resiliencia: reconstruir mejor y generando oportunidades reales para la gente. “Esto será un proceso largo, pero lo vamos a lograr”, asegura., presidente de la
