macroeconomía

Proponen un salario mínimo diferencial para disminuir el desempleo

Una de las propuestas que ha vuelto surgir entre los técnicos y expertos es la implementación de un salario mínimo diferencial por regiones, con el fin de impulsar la productividad y reducir la informalidad en distintas zonas del país.


Según los expertos, el salario mínimo de Colombia, en comparación con el ingreso promedio que tienen los trabajadores, es “muy alto”, lo cual afecta al desarrollo y la generación de empleo en las regiones del país donde la productividad no es muy alta.

“En ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, el salario mínimo se puede pagar con facilidad, pero en el resto del país es casi imposible pagar el mínimo. En la mayor parte del país no hay forma de pagar un salario mínimo porque es muy alto y la productividad no es la misma”, dijo el investigador de Fedesarrollo Jairo Nuñez. 

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Agregó que el salario mínimo en Colombia no es en verdad un “mínimo”, sino un promedio que está por encima de los ingresos promedios de la población y que desconoce las necesidades de las regiones.

Yo creo que el mínimo es muy alto en Colombia, en general. En Colombia, el salario mínimo no es un “salario mínimo”, sino un salario medio. En México sí hay un salario mínimo y es una tercera parte del mínimo de Colombia que funciona para que no sobreexploten a los trabajadores”, dijo Nuñez.

Al respecto, el director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, José Ignacio López, dijo que reducir el salario mínimo no sería positivo, pero sí que hubiera diferentes salarios mínimos en el país, dependiendo de las regiones.

Tener un sistema de salario mínimo que obligue a todo el país a crecer de manera homogénea hace que se deje atrás a las regiones y no refleja las necesidades de estas. Hay muchos sitios del país que tienen problemas de productividad por la falta de capital humano e infraestructura”, dijo López.

Las propuestas de los expertos es que el salario mínimo sea más bajo en las regiones donde hay alta informalidad, poca productividad y además donde el costo de vida es más barato, como Chocó, con el fin de que lleguen empresas y ayuden a desarrollar la región por medio de inversiones y generación de empleo formal. 

De otro lado, el salario mínimo sería más alto en las ciudades más desarrolladas y productivas como Bogotá, Cali o Medellín, donde el costo de vida es más elevado.

José Ignacio López reiteró que la discusión del salario mínimo no debería ser un tema centralizado en Bogotá, pues eso solo hace que la brecha entre regiones se siga ampliando.

En últimas, terminamos negociando el salario mínimo en Bogotá y de lo que no nos damos cuenta es que hasta el 80% de la población de las regiones es informal”, dijo López.

Uno de los beneficios, según los analistas, de tener un salario mínimo diferencial, o más bajo, es que más personas podrían acceder a los beneficios de ser un empleado formal, como el pago de la seguridad social.

Si el salario mínimo fuera más bajo, mucha más gente podría acceder a la seguridad social. Antes de la pandemia hablábamos de que solo el 40% del empleo estaba formalizado y hoy en día esa cifra es mucho menor”, dijo Nuñez.

Para José Ignacio López, el problema del desempleo en Colombia es un fenómeno estructural que se viene presentando desde años atrás, razón por la cual se requieren medidas diferentes para intentar solventar la problemática.

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Este es un momento donde el costo de arriesgarse podría estar sobrecompensado por los beneficios de arreglar un mercado laboral que no está funcionando bien. Estamos en una en la economía que, incluso acelerándose, el mercado laboral no funcionaba y ahora con este choque es peor”, dijo López.

Para sacar adelante una reforma laboral que disminuya la informalidad y reduzca el desempleo, el Gobierno instaló una Misión del Empleo que deberá hacer sus recomendaciones el próximo año.