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Entre los principales objetivos de la mayoría de las empresas están mantener o incrementar la rentabilidad del negocio. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Objetivos generales: ¿por qué son tan importantes para el éxito de una empresa?

Los objetivos pueden definirse en cada departamento de la compañía. Estos, por ejemplo, permitirán establecer estrategias exactas para cada trabajador.

Definir y tratar de cumplir unos objetivos generales son pasos fundamentales para que una empresa alcance el éxito. En este sentido, es importante determinar una serie de objetivos medibles, realistas y precisos.

Dichos objetivos pueden definirse en cada departamento de la compañía lo que, a su vez, permitirá establecer estrategias exactas para cada trabajador, o incluso, los clientes.

La empresa de software empresarial Sydle detalló que las principales ventajas de marcar unos objetivos concretos se relacionan con la óptima toma de decisiones orientadas a un resultado en particular, también se delimita un parámetro para medir cuán bien va el emprendimiento y, además, se pueden conocer las estrategias adoptadas para mejorar el rendimiento.

En este punto se deben conocer las diferencias entre objetivos específicos y objetivos generales.

El objetivo general “es aquel que expresa de forma clara, concisa y realista el resultado que se desea alcanzar al final del proyecto”, detalló Sydle.

Por su parte, en los objetivos específicos se enmarcan “las etapas que se definen para lograr el objetivo general. Es esencial tener en cuenta los resultados esperados en cada una de esas etapas y determinar los indicadores y los procedimientos para medirlos. Un ejemplo relacionado con el objetivo de generar más contactos es la estrategia de crear y administrar un blog corporativo con contenido orientado hacia la conversión”, añadió Sydle.

Los principales objetivos de la mayoría de las empresas son los siguientes: mantener o incrementar la rentabilidad del negocio, generar mayor productividad, ofrecer un servicio al cliente de alta calidad, atraer y sostener en la nómina a los mejores talentos, configurar un crecimiento sostenible, superar a la competencia y, cómo no, conservar un flujo de caja saludable.

Lo dicho también debe estar estimado en plazos de tiempo. En el corto plazo la implementación tomará entre un día y un año, en el mediano plazo se refiere a un espacio entre uno y cinco años y, a largo plazo, son aquellos objetivos que requieren más de cinco años en cumplirse “como hacer que un producto se venda en, por lo menos, 40 países en 10 años”, puntualizó Sydle.

Finalmente, para garantizar el éxito de un emprendimiento es fundamental definir de entrada cuáles son las métricas de desempeño (KPIs, por sus siglas en inglés) con las que se analizará, invariablemente, a cada área del negocio.

El experto en comunicación corporativa y CEO de Estratega, Javier Ruiz, destacó que “normalmente la relevancia de los KPI de una empresa radica en la medición. Es decir, sin medición no hay mejora y sin mejora no hay progreso, la empresa muere, se desvanece, se va al traste”.

Por ejemplo, en una startup o empresa de tecnología emergente, la principales métricas cuantificables son el presupuesto, los gastos generales, el costo de adquisición del cliente, el churn rate -o indicador que habla del porcentaje de cancelación de clientes-, el retention rate -conocido como el porcentaje de clientes que una compañía retiene a lo largo de un período exacto- y el retorno de la inversión realizada.