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Claudia Varela, columnista
Claudia Varela, columnista. - Foto: Foto suministrada por la columnista Claudia Varela

Me inspiro, me inspiras

Las organizaciones que quieran trascender, crecer y evolucionar tienen la obligación de inspirar a sus clientes y a sus empleados, dando la posibilidad de que cada uno crezca y desarrolle su potencial en lo que quiere.

Por: Claudia Varela

En el último año, en mis conversaciones de coaching y liderazgo, he encontrado situaciones muy puntuales donde se está esfumando la “inspiración”. Parece que antes era mucho más fácil mantener la actitud activada en los equipos de trabajo. ¿qué está pasando?

En el State of the Global Workplace 2022, investigación hecha de manera global por Gallup, se muestra que el 79 % de los empleados no están comprometidos en su lugar de trabajo y el 73 % están considerando dejar el empleo actual.

Adicionalmente, si observamos por regiones, en Latinoamérica el 53 % de los encuestados afirmó tener preocupaciones diarias, el 50 % estrés, el 15 % sentimientos de ira y el 15 % sentimientos de tristeza. Esto si lo sumamos a las variables macroambientales que generan más desasosiego, podríamos decir que parte de la inspiración se está perdiendo.

Una de mis hipótesis es que después de la pandemia la gente tuvo mucho más tiempo para pensar y mirar un poco hacia adentro. Esto llevó a una gran mayoría a entender que a pesar de que haya mucho trabajo, muchas cosas por hacer, la vida no puede seguir siendo trabajo y ocupaciones.

Muchos entendieron que la vida se vive distinto cuando estás en casa. Personalmente yo tuve la oportunidad de compartir mucho más con mis hijos de lo que lo podía hacer cuando eran más pequeños y me pareció increíble la experiencia.

Conozco muchos que han dejado su trabajo, que han cambiado de país y que se han divorciado (no veo esto como una buena o mala noticia, sino un cambio que si se da es porque era necesario). Lo anterior lo leo como un cambio de energía, es como si muchos ya no quisieran vivir en automático.

Las organizaciones que quieran evolucionar con estas nuevas formas de expresión y crecer innovando deben entender que el mundo ya no es como hace unos años. Las jornadas laborales de menos horas, menos días, y el trabajo por resultados ya es una historia recurrente, frecuente, entre quienes quieren inspirar y liderar.

¿Por qué un lugar de trabajo puede perder la capacidad de inspirar? ¿Por qué una empresa puede aburrirte? ¿Por qué de repente un día ya no queremos estar ahí? ¿Por qué no decidimos cambiar cuando hay que decidirlo?

Por supuesto, hay respuestas inmediatas, los más racionales dirán que necesitan la plata. Punto. Pero creo que esa respuesta es incompleta. Pensemos primero que para lograr inspirar tiene que existir un tema que vaya más allá de lo que se ve a simple vista y claramente no a todos nos inspira lo mismo.

Piensa qué te inspira, qué inspira a tu equipo, qué inspira a los accionistas. Normalmente en la misión siempre habrá una frase que diga que lo más importante es el cliente, el paciente, el distribuidor, el accionista. Digamos que es lógico. Pero piensa más allá si sabes qué te inspira (saca el sueldo de la ecuación) y piensa con la mano en el corazón dos cosas: si sabes realmente qué inspira a los miembros de tu equipo y si tienes claro qué te mueve en la vida, qué es lo que te hace levantarte feliz en las mañanas.

Es obvio que tenemos preocupaciones, distracciones, líos que salen, variables que no manejamos. Pero esa es la vida y parte de lo divertido de la misma. La reflexión es más si seguimos inspirados en lo que hacemos o básicamente ya perdimos ese “toque” que nos hacía vibrar.

Y esto no es un tema de edad. Es un tema de cómo afrontas la vida y como funcionas como líder y como individuo.

Las organizaciones que quieran trascender, crecer y evolucionar tienen la obligación de inspirar a sus clientes y a sus empleados, dando la posibilidad de que cada uno crezca y desarrolle su potencial en lo que quiere. No es necesariamente el salario (por supuesto, hay que pagar bien), pero es también dar beneficios, confianza, posibilidad de que desarrolles tus destrezas en paralelo. Si en tu organización hay cantantes, actores, pintores, conferencistas, escritores… dales herramientas para que crezcan, no les cortes las alas. Si están felices de manera integral, su compromiso con la empresa donde trabajan seguro también va a aumentar.

No cuentes los días, haz que los días cuenten (Muhammad Ali).