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Alfredo Rafael Deluque Zuleta, senador

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No todo lo que brilla es oro

Colombia parecería estar encaminada hacia la reducción de la brecha digital pero, en términos de promoción de la inversión, ampliación de cobertura y por ende, mejoramiento de los servicios móviles, nos enfrentamos todavía a muchos retos.

Alfredo Rafael Deluque Zuleta
23 de diciembre de 2023

En los últimos años, el mercado de telefonía e internet móvil ha tenido un crecimiento exponencial que ha permitido aumentar la cobertura, mejorar los servicios y reducir las tarifas. Según cifras de la Comisión de Regulación de Comunicaciones - CRC, para el primer semestre de 2023 se registraron 83,3 millones de líneas, mientras que para el primer semestre de 2019 había 65,8. En relación con tarifas, nos encontramos por debajo del objetivo del 2% del ingreso nacional per cápita, mensual establecido por la Comisión de Naciones Unidas para la Banda Ancha desde el 2021. Antes de esa fecha, según estudios de cable UK, el servicio de internet móvil en Colombia era de los más costosos de América del Sur.

El crecimiento ha atendido a la mayor demanda de servicios impulsado por la digitalización de la economía y a las presiones que genera la competencia, entre otros factores. Por su parte, el Gobierno Nacional, apoyado por el Congreso, ha demostrado la determinación de dar continuidad a las políticas de ampliación de la conectividad y fomentar la transformación digital mediante instrumentos como el Plan Nacional de Desarrollo, el Plan Nacional de Conectividad Digital, la Estrategia Nacional Digital, y mediante el proceso de renovación y asignación del espectro radioeléctrico de bandas que todavía tienen disponibilidad, entre ellas las necesarias para el despliegue de tecnología 5G.

No obstante, el mercado móvil en en Colombia, no está bien. Desde que llegaron los servicios móviles de voz y SMS hace aproximadamente 30 años, Claro (antes Comcel) y Movistar (antes Bellsouth) son los líderes del mercado, seguidos de Tigo:

• Distribución por proveedor de líneas móviles: Claro 28,8 millones de usuarios, Movistar con 20,5 millones, Tigo 15,06 millones, WOM 3,54 millones, Virgin 2,79 millones, Éxito 1,66 millones.

• Distribución por proveedor de internet móvil: 56.26% Claro, 20.28% Tigo, 15.44% Movistar, 3.28% WOM, 2.55% Virgin, 2% Éxito, 0.26% ETB.

En términos de costos y variedad de planes, WOM ofrece paquetes diversos y tarifas muy competitivas, uniéndose a Claro, Tigo, Movistar y ETB en la oferta de planes pospago con los distintos empaquetamientos y ofreciendo el plan más económico: $35.000 por 30 GB de datos. Sin embargo, recientes declaraciones de la empresa WOM indican una primera reducción de las inversiones en Colombia, conducta que podría volverse una tendencia si no se ve el retorno que sí se ha visto para WOM en el mercado chileno.

Para junio de 2023, el ingreso promedio trimestral por línea (más conocido como ARPU) era de $20.544 y el ingreso promedio por acceso a internet móvil de $19.817. Mientras tanto el ARPU de México, un país con retos similares a los nuestros, para el primer semestre de 2023 fue de $138 pesos mexicanos, unos $31.700 colombianos. Con estos ARPU, Colombia no es, entonces, un mercado con buenos componentes para invertir, comparado con la región.

Además, para el crecimiento del sector necesitamos menos barreras para el despliegue de infraestructura. Es urgente crear un mecanismos que nos permita unificar las diferentes normatividades municipales para la instalación y tendido de redes de comunicaciones. Ayudará mucho en el propósito de eliminar talanqueras a la expansión de redes, la aprobación de un proyecto de ley que presenté, que ya fue aprobado en el Senado y cursará su trámite en la Cámara de Representantes, el cual busca declarar de utilidad pública e interés social el tendido de las redes de comunicaciones (su instalación, construcción, operación y mantenimiento) de modo que su despliegue sea más expedito (PL 121-22S –341-23C).

Otro factor que representa un obstáculo para el crecimiento y desarrollo son los costos y cargas que se imponen a los operadores, en primer lugar, el del espectro. Un estudio de GSMA reveló que desde 2014 hasta 2019 los valores anuales de asignación de espectro en Colombia han sido más altos que el promedio de América Latina. De hecho, superan entre 3 y 4 veces los de otros países de la región. Mientras estos aumentan y los precios de los servicios bajan, el ARPU disminuye generando poco margen de inversión para los operadores, impactando el despliegue de infraestructura y la calidad del servicio, y rezagando los avances en cobertura. En segundo lugar, las contribuciones al Fondo Único de las TIC (1,9% de ingresos brutos) y, por último, las altas tasas de impuesto de renta a personas jurídicas en Colombia, la más alta dentro de los países de la OCDE.

En este escenario, se ha generado un desbalance en la inversión realizada por los diferentes operadores. Algunos se han concentrado más en las redes fijas que en la expansión de las móviles y otros atraviesan complejas situaciones financieras. Estas realidades, junto con los desincentivos a la inversión que sin intención ha acumulado el mercado colombiano, han obligado a que se tomen decisiones de integración empresarial, disminuyendo así el número de operadores en el mercado.

Colombia debe seguir enfocando esfuerzos en el camino de superar la brecha digital y llevar conectividad a todo el territorio, y para ello tiene que evaluarse la forma en que se distribuyen las cargas y responsabilidades del despliegue de infraestructura e inversión en el sector móvil. El acceso universal a servicios debe ser el criterio más importante en la definición de las políticas y estrategias, más que el enfoque de maximización de ingresos para el Estado por el uso y explotación del espectro.

Es necesario que la relación con los operadores sea simbiótica, llena de sinergias, para aprovechar las bondades del trabajo público-privado. Propongo, entonces, que se constituya y exista permanentemente una mesa de concertación entre el Gobierno, el Congreso, los operadores y proveedores de servicios móviles, en la que se planteen, discutan y acuerden soluciones frente a las barreras para el despliegue de infraestructura y el consecuente desarrollo y un crecimiento sostenible del mercado. Los gremios deberán tener un papel esencial en esta tarea.