Fachada del Museo de Antioquia. Foto de 2019

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Cierran puertas, no el museo

Una publicación que contó el cierre transitorio de puertas del recién reabierto Museo de Antioquia generó una ola solidaria que demuestra, también, cuánto quieren los colombianos esta institución.

Cerraron puertas, no cerraron el museo. El pasado sábado 11 de julio el Museo de Antioquia informó, a través de sus redes sociales, que se veía abocado a interrumpir la reapertura que se había celebrado solo tres días atrás con un simbólico y emotivo acto en el que participó además la Orquesta Filarmónica, que ofrecía su primer recital desde que la cuarentena alteró el orden de la cotidianidad que conocíamos hasta principios de marzo.

Este cierre obedece al acatamiento de las disposiciones del gobierno local, luego de evaluaciones con los gobiernos nacional y regional, que dictaron, entre otras medidas, el reforzamiento del confinamiento obligatorio aplicado al centro de la ciudad, conocido como la comuna de La Candelaria. Ante esta situación -y después del esfuerzo que significó la nueva apertura conforme los protocolos de bioseguiridad establecidos-, el museo comunicó que su sostenibilidad puede verse comprometida, por lo que ha pedido que la ciudadanía les acompañe con su registro de visita virtual para cumplir con los topes exigidos para la gestión de recursos. Los números a lograr son altos y las visitas virtuales suman igual que las presenciales.

El Museo de Antioquia, como las demás instituciones del sector, y que el mundo en general, ha debido mudar su oferta a entornos digitales. Desde visitas a la colección hasta los contenidos académicos y sociales. Su gestión, para algunos, entra en la lógica de los clics y views y demás elementos que la virtualidad enseña para medir impactos.

Pero la cultura no puede medirse simplemente bajo ese rasero. Mientras muchos trabajan de cara a las pantallas, el patrimonio de la nación que está en salas y en el edificio entero debe mantenerse con y sin visitas. Son tiempos estos en que la solidaridad se ha demostrado, también viral, con el museo. Que se cierren puertas, es comprensible, que cierre el museo es impensable.