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El uso de energías limpias es cada vez más una prioridad para las empresas en el mundo. - Foto: Getty Images

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Transición energética: cinco tendencias que marcarán la ruta en 2023

Expertos sostienen que este será uno de los temas principales de la agenda empresarial para este año.

La transición o transformación energética en el mundo es uno de los temas que cobra cada vez más relevancia entre las empresas y autoridades financieras; puesto que flagelos como el calentamiento global no dan espera y le están abriendo paso a nuevos conceptos como la responsabilidad o el desarrollo sostenible; en los que ya no importan solo las ganancias, sino también la mitigación de los impactos ambientales que se generan, principalmente por la emisión de gases contaminantes.

Para el caso de Colombia, el país tiene el reto de transformar su modelo de energía eléctrica y para lograrlo será clave que el sector simplifique procesos, sea más eficiente y más limpio. La apuesta por fuentes de energías alternativas como el sol, hidrógeno y viento, entre otras, es solo el comienzo, pero no es suficiente. El siguiente paso de este cambio de paradigma requerirá de un nuevo impulso tecnológico.

Según las proyecciones de la Unidad de Planeación Minero-Energética, la demanda de energía eléctrica en el país entre 2023 y 2026 se incrementará hasta 3,68 %. De hecho, un reciente reporte de la Startup Bia (firma comercializadora de energías limpias), es necesario una revolución digital de este sector que involucre, no solo al medio ambiente, sino también a los usuarios, para poder satisfacer la demanda sin impactar de forma negativa sus bolsillos y tampoco al planeta.

Aerogenerador, panel solar. Energía eólica
La célula fotovoltaica del panel de energía solar y el generador de energía de la granja de la turbina eólica en el paisaje de la naturaleza para la producción de energía verde renovable es una industria amigable. Concepto de desarrollo limpio y sostenible. - Foto: Getty Images/iStockphoto

Sebastián Ruales, CEO de la compañía, indicó que el uso de materias primas renovables y amigables con el medioambiente ha dejado de ser un tema cliché y con el paso del tiempo se ha posado como una prioridad que incluso exigen muchos inversionistas antes de optar por una firma a la cual apoyar.

La tecnología ha empezado a modificar la cadena de valor de la energía, convirtiendo a los usuarios en agentes activos y en ‘prosumidores’, es decir personas y empresas que no solo consumen, sino que aportan su energía generada a la red”, dijo este experto.

En esta línea, el análisis de BIA propone cinco tendencias: las “5 Ds”, que serán clave para continuar avanzando en la transformación energética de Colombia:

Digitalización: Por primera vez en la historia, la energía incorpora tecnología para un consumo más inteligente y responsable. Esta apuesta por lo digital permite conocer dónde, cómo, en qué momento, quién y con qué dispositivos se está consumiendo el servicio. A esto también se añaden algoritmos de inteligencia artificial que permiten predecir consumos, daños o posibles fallas del flujo energético.

A través de esta digitalización, con la participación de nuevos actores, las empresas pueden tomar un rol mucho más activo, como elegir el proveedor que más les convenga, poder desconectar equipos en horas punta en los que la energía es más costosa o programar la recarga de un vehículo eléctrico para que se cargue en la madrugada, cuando el costo de la energía es más económico.

Democratización: En el pasado, solo las grandes empresas podían generar energía por medio de proyectos centralizados. Hoy en día cualquier usuario tiene la oportunidad de generar su propia energía con opciones renovables, asumiendo un rol más activo en el ecosistema y ahorrando costos. La democratización también garantiza que haya información disponible para todos los participantes.

Descentralización: En la actualidad, los usuarios ya empiezan a estar más involucrados en la toma de decisiones sobre su consumo energético. Por ejemplo, pueden producir su propia energía y entregar sus excedentes a la red, de tal manera que los flujos pasan a estar descentralizados, dando así una mayor dinámica al mercado y generando oportunidades de ahorro económico.

Desregulación: Hoy en día, Colombia es de los países con uno de los sistemas energéticos más abiertos: la generación y la comercialización son de libre competencia. Cada vez más, se promueven reglas que fomentan la competencia hacia un libre mercado para beneficio de los usuarios. De hecho, desde hace 30 años es posible cambiar de comercializador; sin embargo, la mayoría de los usuarios no lo saben, piensan que no tienen opciones y en consecuencia se quedan amarrados de por vida con su proveedor actual.

Descarbonización: La batalla contra las emisiones de dióxido de carbono por los combustibles fósiles continúa, por lo que es necesario redoblar esfuerzos para tener energía más limpia.

En este sentido, algunos puntos claves serán: primero, generar un mayor impulso a fuentes de energía renovables: solar, eólica, hidroeléctrica, etc.; segundo, digitalizar la infraestructura de la red, para optimizar consumos; tercero, fomentar la implementación de sistemas de almacenamiento de energía eficiente; y cuarto, impulsar la electrificación del transporte, que hoy en día se mueve principalmente con combustibles fósiles.