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| 8/28/1989 12:00:00 AM

HABIA UNA VEZ...

La historia de la última princesa turca, escrita por su hija, una periodista francesa,lleva dos años agotando ediciones.

HABIA UNA VEZ..., Sección Gente, edición 378, Aug 28 1989 HABIA UNA VEZ...
Desde hace dos años, la historia de dos mujeres cautiva a los europeos. La primera, la novela "De parte de la princesa muerta~, escrita por la periodista francesa Kenizé Mourad, cuyo nombre delata su origen oriental. La segunda, la vida misma de la autora. El libro cuenta una historia real y contemporánea se inicia en la primera década de este siglo y termina en los albores de la Segunda Guerra Mundialque, sin embargo, transcurre en escenarios que parecen extractados de "Las mil y una noches".
Se trata de la azarosa vida de una princesa turca, nieta del sultán Murad V, que vive su infancia como prisionera en un palacio de Estambul, desde donde contempla la caída del imperio Otomano y de la clase a la que pertenece. Tras el levantamiento de Kemal Ataturk, su familia va al exilio al Líbano, donde pasa su adolescencia y se familiariza con las costumbres europeas. Mientras su familia sueña con el retorno a Turquía,la joven sultana, más por buscar su independencia que por amor, acepta casarse con un rajá de la India musulmana.Sin embargo, la rigidez de las tradiciones, la hostilidad de su familia política y las revueltas sociales de la lucha contra el colonialismo británico la convierten nuevamente en prisionera de una corte, un ambiente del que escapará cuando, embarazada, su marido le permite viajar a Europa para dar a luz en una clínica moderna. París se convierte, entonces, en sinónimo de libertad.Allí vive un intenso romance con un americano, pero poco después, a los 30 años y en la miseria y el caos de un país hostigado por la ocupación nazi, la princesa muere de una septicemia... Una trama apasionante, a la que se suma el hecho de que la obra de Kenizé Mourad es, ni más ni menos, una biografía novelada de su madre, la princesa Selma, a la que nunca conoció. Al morir, su pequeña hija de un año es dejada por un fiel eunuco en el consulado suizo en París.
Reportera del Nouvel Observateur durante más de una década, donde escribió sobre temas políticos del Medio Oriente y fue corresponsal de guerra en el Líbano, Kenizé Mourad abandonó el periodismo durante cuatro años para recorrer los pasos de su madre y descubrirla rescatándola del recuerdo de los ancianos y conociendo, a través de los periódicos de la época, el entorno político y social que la rodeó.
Escrita originalmente en francés,"De parte de la princesa muerta" ha sido traducida a varios idiomas y agotado ediciones en diversos países. Luego de permanecer durante dos años en las listas de los libros más vendidos de Europa, es lanzado esta semana en Colombia por Arango Editores.
El fenómeno editorial, que sorprendió aún a la escritora -ya que se trata de su primer libro- no ha dejado de desconcertar a ciertos círculos exigentes de la crítica literaria que ven la obra más como un estupendo guión cinematográfico. Lo cierto es que tratándose de best sellers, es el público quien tiene la última palabra y "De parte de la princesa muerta" es un libro que, desde junio de 1987, ha permanecido entre los diez primeros lugares en ventas, en Francia, Italia ,Alemania y España. En Estados Unidos se lanzo hace un mes y ahora llega a Latinoamérica. Llamese novela histórica, biografía, libro de memorias o cuento de hadas, de lo que no cabe duda es que se trata de una historia cuyos ingredientes no podían ser más exóticos .
En primer lugar,se trata de una obra que estimula la fascinación que ejerce Oriente sobre Occidente, tema que en los últimos tiempos ha sido comán a varios éxitos editoriales. Es además una historia de princesas, sultanes y palacios, que transcurre en medio de violentas agitaciones políticas que marcaron la primera mitad de este siglo. Los escenarios son: Turquía durante la crisis del imperio Otomano; el Libano de la influencia francesa y sus divisiones internas; la India convulsionada por las luchas independentistas y París bajo la ocupación alemana.
Por otra parte, se trata de la odisea de una mujer que lucha por dirigir su propio destino. La princesa Selma es una precursora de los movimientos feministas, una mujer rebelde en un mundo que respecto a la mujer mantiene tradiciones de varios siglos. Asfixiada por las costumbres de la corte hindú, Selma viaja a París con el pretexto de tener a su hijo. Pero cuando nace una niña, es tal su deseo de emancipación que escribe a su marido, el rajá Amir de Badalpur, diciéndole que ha tenido un niño muerto para evitar que su hija sea llevada de regreso a la India. Ella quiere que se eduque en Occidente. Hasta ahí la novela. Sin embargo, la historia que sigue no es menos fascinante.
La pequeña Kenizé vive hasta los cinco años con los embajadores suizos. Al terminar la guerra,el embajador, que conoce el secreto origen de la niña, escribe a su padre pidiéndola en adopción. El rajá se niega y dice que enviará a buscarla. Kenizé queda entonces al cuidado de unas religiosas, en un aristocrático colegio suizo. Cuando su padre envía por ella, las monjas, que han decidido hacer de ella una buena cristiana, la ocultan. La niña pasa entonces a vivir con una familia francesa y es sólo a los quince años que conoce su verdadero origen. Sin embargo, no le es fácil entender por que su madre la dio por muerta. Kenize Mourad, la última sultana turca, debe trabajar como vendedora de programas en el Teatro de La Opera para pagar sus estudios de psicología en La Sorbona. Luego se emplea como azafata y es entonces cuando viaja a Estambul. Allí, dentro del grupo de turistas que visita los antiguos palacios de sus antepasados decide revelar su identidad. Los guías turísticos, sorprendidos, se inclinan emocionados a besar su mano.Ese gesto lleva a Kenize a decidirse por la busqueda de sus origenes.A los 2 años, viaja a la India a conocer a su padre, un hombre progresista en el terreno intelectual pero feudal y tradicional en la vida cotidiana, que hoy vive la decadencia de su clase en un palacio en ruinas.
Este drama personal da a la novela una nueva dimensión. Es la fusión de dos busquedas, la de una princesa por la libertad de decidir su propio destino y la de la reconciliación de una hija que busca sus raíces.En 1983, luego de varios años de psicoanálisis Kenizé Mourad encontró el coraje para lanzarse tras los pasos de la princesa Selma y escribir esta historia que, aunque está recreada por la imaginación de la escritora, resulta aún más fantástica por su parte de verdad. De formación europea; religión musulmana, Kenizé Mourad, de 49 años, quien ha vivido entre Oriente y Occidente,hace no sólo una gran crónica periodística sobre algunos pasajes de la historia contemporánea, sino que como mujer culta, emancipada y musulmana, da una visión muy particular acerca de un mundo que sigue siendo incomprensible para la mentalidad occidental. Y si ha escrito una gran novela es quizás porque su vida misma es otra gran novela.

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