entrevista

“Yo gritaba ‘no me dejen morir, me estoy muriendo’”: Felipe Arias cuenta lo que vivió cuando tuvo un ataque al corazón grabando una entrevista

El presentador le contó a SEMANA lo que vivió en el momento en que sufrió un problema cardiaco. “Yo hice esa entrevista infartado”, dice.


“Encontré ese día absolutos ángeles”, asegura el presentador Felipe Arias. El periodista estaba al aire, haciendo una entrevista a la mamá de uno de los policías que había fallecido en un ataque de inseguridad en el norte de Bogotá. “Yo tenía ya la tráquea mal. El pecho oprimido. Comencé a irme.”, narra.

El presentador describe lo que sintió en ese momento. “Un dolor absoluto. Abría los ojos y no veía”, relata. Sus compañeros de trabajo pararon la grabación y comenzaron a auxiliarlo. Al comienzo pensaban llevarlo a un puesto de salud, pero él ya sabía que la situación estaba muy mal y necesitaba un hospital de mayor complejidad. “Mi esposa gritaba: ¡No lo dejen morir!”, relata él, quien la veía en video por una llamada por celular.

“Los médicos gritaban. Todos corrían. Me preguntaban datos. Yo no sé si dije algo. Todo me pasaba por la cabeza. Las imágenes de mis hijos, de mi esposa, lo que había dejado de hacer”, agregó. La enfermera me contestó: ‘no te estás muriendo, tienes un infarto’”.

El presentador contó con detalles lo que vivió después en el hospital. “Sentí que se me iba el mundo, que se me iba la vida”, cuenta.

“Tengo tres hijos, tengo un emprendimiento, tengo unas familias a las que les ayudo. ¿Qué va a pasar? ¿Quién les va a pagar el colegio a mis hijos?”, se preguntaba Felipe Arias mientras estaba en el hospital. “Yo no podía parar el llanto de mi alma. Mi alma lloraba. La enfermera me decía no llores. No hagas ese ruido. Pero mi cuerpo ya no estaba”, agregaba.

Para el periodista, lo que vivió es una invitación para volver a vivir con mayor plenitud. “La vida es frágil. Hay que agradecer. Hay que valorar. Uno va por la vida caminando, hay con quienes uno no está bien. Y todo eso pasa por la mente en un momento así”, cuenta.

“Empecé a pedir perdón, incluso por lo que no he hecho. Pensé en una frase que siempre he oído: El odio es un veneno que uno se toma esperando que el otro se muera. Pensé que de pronto ya era tarde, ya no sirve. ¿Cuántos abrazos me quedaron por dar? ¿Momentos por vivir?”, contó conmovido.

Al final, al presentador lo operaron pues tenía la arteria 100 por ciento obstruida. Y luego de estar varios días en la unidad de cuidados intensivos, se recuperó. En la noche del lunes estuvo nuevamente un tiempo con Noticias RCN. “Tengo el corazón roto, pero el alma plena”, dijo al regresar.