mundial rusia 2018

El llanto desconsolado de James al final del partido

Solo y sentado en el banco, el 10 de la selección vio como el sueño de avanzar a cuartos de final se esfumaba. No pudo jugar ni un minuto debido a una lesión.


Colombia lo dejó todo en la cancha. Tenía que hacerlo, y sin su mejor carta: James Rodríguez no estuvo ni siquiera en el banco de suplentes por culpa de la lesión que lo sacó del partido ante Senegal.

Vivió el partido como un hincha y un director al mismo tiempo. Al lado tuvo todo el tiempo a Miguel Ángel Borja, a ambos se les vio comentar lo que sucedía en la cancha y hasta sonrisas se dieron mientras duró el primer tiempo.

Pero luego del gol de penalti de Kane, las caras cambiaron. James se mostró serio, impotente, con ganas de quitarse el buzo azul y ponerse la camiseta amarilla para saltar a la cancha. Pero nada podía hacer.

Gritó todo lo que pudo, daba órdenes y sufría como un hincha más. Hasta que al minuto 92 Mateus Uribe pegó un derechazo que casi fue gol, y que terminó en tiro de esquina. Cuadrado cobró, ya era el minuto 93, y apareció Yerry Mina y su golazo de cabeza para que James explotara de emoción. Se paró en la silla y extendió los brazos como si él hubiera anotado.

Pero llegaron los penaltis y cuando Inglaterra se clasificó, un llanto que los colombianos ya habían visto hace cuatro años volvió. Ya no lucía la camiseta roja que vistió cuando Brasil eliminó a Colombia en cuartos. Ahora estaba sentado en el banco. Solo. Inmóvil. Y sin ganas de querer hablar con nadie. La foto lo dice todo, tiene la cara enrojecida y los ojos aguados. Y como único mensaje para acompañarla puso un corazón roto.