mundial rusia 2018

Cincuenta millones de gracias: el día que Colombia recibió a sus jugadores

Los bogotanos le dieron una enorme bienvenida a Pékerman y a sus muchachos. Les reconocieron el haberlo dejado todo en el Mundial de Rusia. Así fue la fiesta.


Euclides Peña se levantó muy temprano este jueves para la cita de su vida. A las 7 de la mañana salió con su bicicleta con destino al aeropuerto El Dorado de Bogotá, allí donde esperaba cumplir su sueño de conocer a sus ídolos de la Selección Colombia.

El equipo regresaba al país luego de su participación en el Mundial de Rusia 2018 en el que fue eliminado en los octavos de final por Inglaterra, en una angustiosa definición por cobros desde el punto penal.

A pesar de la derrota, el sentimiento de Euclides y millones de colombianos era de satisfacción por lo hecho por la Tricolor que lo entregó todo en la Copa del Mundo y estuvieron a la altura del reto sin importar que el resultado final fuera o no positivo.

Por esto, cientos de bogotanos estuvieron a primera hora en el aeropuerto de Bogotá en donde se esperaba que los integrantes de la Selección Colombia iniciaran una caravana que los llevaría al Estadio El Campín, en donde se les iba a ofrecer una fiesta de bienvenida.

La mala noticia para los madrugadores fue que el vuelo se retrasó. La Selección no iba a llegar a las 8:30 a.m. sino dos horas después de lo presupuestado.

Pero este tiempo fue aprovechado por los fanáticos que se dedicaron a comentar la mala labor del árbitro, la grandeza de Yerry Mina con sus goles, la lesión de James o los planteamientos de Pékerman en los cuatro partidos que se jugaron.

Muchos también se sorprendieron por el hecho de que dos jugadores no regresaron al país después de su participación en Rusia. Se trataba de James Rodríguez y Miguel Ángel Borja. Ellos no estuvieron aptos para el partido contra Inglaterra, y que viajaron España y Brasil, respectivamente, para recuperarse de sus dolencias.

Quienes esperaron en Catam debieron sortear varias dificultades a lo largo de la mañana. Los más complicado fue un corto y fuerte aguacero que dejó empapados a todos los presentes pero que no aplacó su deseo de quedarse y ver a sus héroes al menos por unos segundos.

La situación climática cambió la logística del evento. Estaba presupuestado que los jugadores y el cuerpo técnico recorrieran su camino desde El Dorado hasta El Campín en dos camiones de bomberos pero la lluvia obligó a que se tuvieran que transportar en el bus oficial de la Selección.

A las 10:00 a.m., el avión chárter que trajo el equipo desde Europa aterrizó en el aeropuerto y como si el destino quisiera que la gente pudiera saludarlos, San Pedro se alió con los bogotanos y el chubasco paró.

En el momento del descenso, varios jugadores hablaron del resultado conseguido en Rusia. Falcao García asumió la voz cantante y aprovecho la oportunidad para darle gracias a los colombianos por el apoyo.

“Agradecerle a la gente. Nosotros apreciamos y valoramos el apoyo que nos han dado todos los colombianos”, dijo el capitán al momento de atender a los medios de comunicación que se encontraban al borde de la pista de Catam.

El Tigre también se refirió al último partido en el que Colombia estuvo a un penal de llegar a los cuartos de final y en el que hubo una cuestionada actuación del árbitro Mark Geiger. “Llegamos con la espina en el corazón porque creo que estábamos para más y fue un poco injusto a los que ha pasado en el último partido”, reveló el 9.

Luego de algunos minutos en los que los jugadores tuvieron la oportunidad de recuperarse del trajín del largo viaje se subieron al bus del equipo y emprendieron camino al Coloso de la 57.

A la salida de Catam a las 11:00 a.m. ya eran miles los fanáticos que se agolpaban en la calle 26 para ver el paso del equipo.

En el inicio del recorrido, los jugadores se vieron sorprendidos por el río de gente y poco a poco fueron dejando los audífonos y su postura de descanso para levantarse de sus sillas y responder a los saludos de la multitud bogotana que los vitoreaba como si hubieran sido campeones del mundo.

Falcao fue el encargado de llamar la atención de sus compañeros y les pidió que dejaran sus asuntos a un lado para ir a las ventanas y corresponder los llamados de la gente que los persiguió por casi un kilómetro.

Falcao, Yerry Mina, Juan Cuadrado y David Ospina eran los jugadores más aclamados. Sin embargo, el más perseguido era el nuevo ídolo de la Selección, Yerry Mina. “No alcancé a ver a Guachené”, dijo un desilusionado fanático que contó con la mala suerte que se ubicó al lado contrario del gigante del Barcelona.

La palabra más común entre los seguidores era “Gracias”. Una agradecimiento por las alegrías inconmensurables que le dio a todo un país a lo largo de las dos últimas semanas.

En una de las primeras sillas estaba José Pékerman, que también era vitoreado por el río humano. Todos hacían un llamado por su continuidad en la Selección.

A la bienvenida se unieron los trabajadores de la zona, cuya hora de almuerzo coincidió con el paso de la Selección y aprovecharon este descanso para tomar una foto de recuerdo.

También se dio una curiosa imagen cuando muchos de los viajeros que estaban en El Dorado abandonaron el aeropuerto y sin importar las maletas se unieron a la celebración que se había convertido la bienvenida de la Tricolor.

Más de 600.000 personas salieron a la avenida 26 para hacer parte de este histórico evento, muy parecido al de hace cuatro años cuando la Selección regresó del Mundial de Brasil o la caravana del Papa Francisco en su visita en 2017.

En el Estadio El Campín había más de 30.000 personas esperando. Desde la noche del miércoles empezaron a llegar los aficionados que se enteraron que la entrada iba a ser gratis.

A las 9:30 del jueves, las puertas del Estadio se debieron cerrar luego de que se llenara el aforo del escenario. Más de 6.000 personas debieron ver el evento en pantallas ubicadas en las entradas al oriente del estadio.

La Selección llegó al Campín, con dos horas de retraso. El cantante Sebastián Yatra se encargó de amenizar el inicio con su canción “regalarte un beso”. Con el público ya animado, los 21  guerreros y el cuerpo técnico ingresaron a la gramilla. Una gran ovación recibió a los sorprendidos jugadores que apenas pudieron aplaudir el gesto de los colombianos.

La gran sorpresa fue que José Néstor Pékerman lo hizo vistiendo la camiseta número 9 de Falcao. Una muestra de su respeto y admiración por su capitán, que ejerció este rol a carta cabal a lo largo del Mundial.

El himno nacional retumbó como lo hizo en los estadios de Kazán, Moscú y Samara, y a una sola voz lo entonaron jugadores e hinchas en El Campín.

El Tigre volvió a dirigirse a los seguidores de la Selección y recalcó que una de sus motivaciones es que sabían que en el Mundial no eran un equipo sino un país. “Pudimos ir más lejos pero este grupo ha dejado hasta la última gota de sudor por representar a un país”.

Mientras tanto el Profe Pékerman demostró su amor por la Selección y dijo: “les podemos decir que no somos ganadores ni perdedores. Estamos orgullos de esta camiseta”.

Al final el equipo se tomó una foto para el recuerdo con los 30.000 aficionados y Falcao se despidió con un mensaje que  demuestra que ya ese está pensando en lo que viene: ”Tenemos que volver con más fuerza”.