El rey Harald de Noruega, de 89 años y hospitalizado desde el pasado lunes, se encuentra muy enfermo. El decano de los monarcas europeos sufre una anemia hemolítica, un trastorno provocado por una destrucción anormalmente rápida de los glóbulos rojos, que se manifiesta con fatiga, palidez y dificultad para respirar.
Permanece hospitalizado desde el lunes en el Hospital Nacional de Oslo (Rikshospitalet). “El estado de salud de Su Majestad el Rey se agravó durante el fin de semana”, indicó el palacio en un comunicado.
“El rey está recibiendo antibióticos para tratar una infección bacteriana en la sangre y ha respondido bien al tratamiento”, añadió.
Harald, que ascendió al trono de Noruega en 1991, lleva varios años padeciendo múltiples problemas de salud, pero siempre ha descartado abdicar.
En los últimos días, varios miembros de su familia lo visitaron en el hospital.
Según el periódico Verdens Gang (VG), su esposa, la reina Sonja; su hijo, el príncipe heredero Haakon -que ejerce de regente en su ausencia-; su nuera, la princesa Mette-Marit; su nieta y su hermana le visitaron el domingo.
Ninguno hizo declaraciones al salir del hospital.
El monarca fue ingresado el pasado lunes por una retención de líquidos provocada por su tratamiento con cortisona, lo que le había llevado a estar de baja por enfermedad durante dos semanas.
El Rey Harald es desde hace décadas uno de los símbolos de unión del pueblo noruego. Según la biografía de la Casa Real, “el príncipe Harald fue el primer príncipe nacido en Noruega en 567 años. El príncipe heredero Olav y la princesa heredera Märtha ya tenían dos hijas, pero en aquel entonces, la Constitución noruega de 1814 estipulaba que solo los herederos varones podían acceder al trono. Por lo tanto, el nacimiento del príncipe Harald garantizó la línea de sucesión”.
Cuando si padre, el rey Olav enfermó en la primavera de 1990, “el príncipe heredero regente asumió sus funciones como jefe de Estado. Tras el fallecimiento del rey Olav el 17 de enero de 1991, el príncipe heredero Harald ascendió al trono”. Al igual que su padre y su abuelo antes que él, el rey Harald adoptó el lema “Alt for Norge” (Lo damos todo por Noruega).
Los problemas de salud del rey se producen en un momento en que la corona noruega atraviesa una tormenta desde hace algunos meses, especialmente en relación con la princesa heredera Mette-Marit, esposa de Haakon.
La publicación a finales de enero de documentos en Estados Unidos puso en evidencia su correspondencia constante y en ocasiones de tono íntimo con el delincuente sexual Jeffrey Epstein entre 2011 y 2014, cuando el financiero estadounidense ya había sido condenado.
La princesa también ha tenido que afrontar los problemas judiciales de su hijo, Marius Borg Høiby.
Nacido de una relación anterior al matrimonio de Mette-Marit y Haakon en 2001, Høiby, de 29 años, fue condenado en junio a cuatro años de cárcel firme por dos violaciones y otros 32 cargos, entre ellos violencia contra una expareja, aunque ha apelado esa sentencia.
Mette-Marit, de 53 años, sufría una enfermedad pulmonar incurable y tuvo que someterse a un trasplante de pulmón en julio.
Estos casos han empañado la imagen de la monarquía, que, sin embargo, sigue gozando de popularidad, sobre todo gracias a la figura unificadora del rey Harald.
*Con información de AFP
