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Explosiones en una escuela en Afganistán dejan al menos seis víctimas

Al menos tres detonaciones se escucharon en el lugar, poblado en su mayoría por miembros de la comunidad chiita hazara.


Al menos seis personas murieron y once resultaron heridas este martes en dos explosiones en una escuela para niños de un barrio de Kabul, mayoritariamente poblado por miembros de la comunidad chiita hazara.

Dos bombas caseras estallaron frente a la escuela Abdul Rahim Shahid, del vecindario Dasht-e-Barshi, en el oeste de la capital afgana, matando a seis personas y dejando 11 heridos, dijo a la AFP el portavoz de la policía de Kabul, Khalid Zadran, refiriéndose a un balance “preliminar”.

Una tercera explosión se produjo en un centro de formación de inglés en la misma zona, añadió, sin decir si también fue causada por un artefacto explosivo.

Dasht-e-Barshi alberga a numerosos miembros de la minoría hazara, marginada y perseguida desde hace muchos años en este país, de mayoría sunita.

Las explosiones tuvieron lugar cuando los niños salían de clase, contó un testigo a la AFP.

En imágenes que circulan por las redes sociales se ven cuerpos tendidos en el suelo a la entrada del recinto, entre charcos de sangre, libros quemados y mochilas escolares desperdigadas.

Los heridos fueron trasladados a hospitales, pero los talibanes impidieron a los periodistas acercarse a ellos.

El número de ataques de este tipo en Afganistán disminuyó tras la toma de poder de los talibanes el pasado agosto y la retirada total de las tropas estadounidenses, tras 20 años de presencia en el país y de un conflicto permanente.

Los ataques que se han perpetrado en los últimos meses han sido mayoritariamente reivindicados por el Estado Islámico-Khorasan (EI-K), rama del grupo yihadista que opera en Afganistán.

Los talibanes aseguran haber derrotado a este grupo, pero los analistas estiman que sigue siendo la mayor amenaza de los actuales dirigentes de Afganistán.

Herejes

El barrio de Dasht-e-Barshi ha sido escenario de diversos ataques reivindicados por el grupo EI-K, que considera a los hazaras como herejes.

En mayo de 2021, se produjeron una serie de explosiones frente a una escuela de niñas en este mismo vecindario, que causaron la muerte de 85 personas, la mayoría alumnas de la escuela, y más de 300 heridos.

Primero explotó un coche bomba en el exterior del centro y luego estallaron otras dos bombas, mientras los estudiantes salían corriendo.

Se sospecha que el grupo EI, que reivindicó la autoría de un atentado en octubre de 2020 contra un establecimiento educativo (24 muertos) en la misma zona, habría perpetrado este ataque.

En mayo de 2020, en el mismo vecindario, un grupo de hombres armados atacó una unidad de maternidad gestionada por Médicos Sin Fronteras a plena luz del día, matando a 25 personas, entre ellas 16 mujeres, algunas de las cuales estaban a punto de dar a luz.

Nadie reivindicó el atentado, pero Estados Unidos lo atribuyó al grupo EI.

Los propios talibanes también solían atacar a los chiitas afganos miembros de la comunidad hazara, que representa entre el 10 y el 20% de la población afgana (unos 40 millones de habitantes).

Los talibanes intentan restar importancia a la amenaza del EI-K y libran una batalla sin cuartel contra el grupo desde hace años.

En los últimos tiempos, han intensificado las redadas y han detenido a cientos de hombres acusados de ser miembros y la tensión ha aumentado en este país.

Este conflicto en Afganistán se ha extendido por décadas y ya ha dejado millones de muertes y crímenes de guerra que no han podido ser conjurados por los gobiernos y que se refleja no solo en los fallecimientos sino también en las violaciones a los derechos humanos de las cuales han sido víctimas hombres, mujeres y niños habitantes de este país.

*Con información de AFP