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Fiscalía de Ecuador pone la lupa sobre indignante caso de abuso sexual al interior de colegio

El menor abusado tiene cinco años y el responsable también es menor de edad, despertando gran indignación y preocupación al interior de la comunidad educativa.


Un indignante caso de abuso sexual contra un menor fue denunciado en los recientes días en la ciudad de Cuenca, Ecuador, donde una madre de familia puso en conocimiento lo narrado por su hijo de cinco años, sobre hechos sucedidos al interior de su colegio, cuando “niños más grandes” habrían vulnerado su sexualidad, en un caso que prende las alarmas de los padres de familia y las entidades gubernamentales.

Según recogen medios locales, los hechos sucedieron el pasado 11 de mayo, cuando, tras recoger al niño a la salida del colegio, la madre ―cuya identidad no fue revelada para proteger al menor― evidenció comportamientos anómalos en él, entre las que se cuenta el manifiesto dolor en su recto y piernas, así como dificultad para caminar.

De igual modo, según la versión entregada por la madre del niño ―presuntamente vulnerado― a las autoridades, este presentó dolores de cabeza, inapetencia y posteriormente un sangrado en su ano.

Pese a que la madre intentó acudir a la asistencia médica, denuncia que no encontró el respaldo requerido y, en contravía, le indicaron que debía acercarse primero a las instituciones judiciales, más precisamente la Fiscalía, ante quienes debería interponer la denuncia, pues, para el momento, el niño ya había advertido que había sufrido comportamientos indebidos por parte de otros miembros de la institución, más precisamente un niño de 15 años.

Me contó que un niño grande de la misma escuela le metió el dedo en su rabito. En ese momento todo se me cayó encima y fui en busca de atención médica, pero cuatro médicos no me quisieron atender”, señaló la madre en declaraciones recogidas por el periódico El Comercio de Ecuador.

Tras acudir a las autoridades, la mujer fue contactada por la psicóloga de la institución, quien la citó en el plantel para conocer la versión de lo ocurrido, e incluso, en ese espacio y a distancia, según comenta la madre, el niño pudo identificar entre un grupo de jóvenes al presunto agresor.

En ese mismo espacio, de acuerdo con el relato de la madre a medios locales, también evidenció una serie de burlas por parte de los alumnos quienes incluso, a modo de mofa, habrían hecho cánticos relacionados con el caso de abuso sexual.

“Coreaban ‘métele el dedo’, ‘métele el dedo’”, afirmó la mujer a medios locales, donde también se precisa que el acto abusivo habría ocurrido en uno de los pasillos de la institución educativa durante las horas del recreo.

Tras la denuncia, el caso fue puesto en conocimiento de las autoridades judiciales, más precisamente de la Fiscalía de Azuay, quien emprendió la labor de recolección de testimonios y material probatorio.

El Comercio, periódico ecuatoriano, también detalla que la situación fue puesta en conocimiento de la Junta Cantoral de Protección de Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, explicando que la identidad del presunto agresor tampoco puede salir a la luz, en tanto se trata de un menor de edad.

Otro de los hechos advertidos por la familia denunciante refiere que, tras evidenciar el caso y la afectación psicológica y física sufrida por el niño, autoridades del plantel se habrían dirigido a ella para solicitarle que no interpusiera demandas, advirtiendo que el caso se manejaría internamente en el colegio, prometiendo la toma de correctivos.

En ese mismo sentido, la publicación del medio local señala que, lamentablemente, este no sería el primer caso de abuso sexual que habría tenido lugar en la institución, pues otros padres de familia del mismo plantel, preocupados por el caso denunciado, refirieron que en años pasados un caso similar también habría tenido lugar allí, no obstante, en ese momento, la familia del niño vulnerado sí aceptó el silencio clamado por la institución y resolvió simplemente cambiar al menor de colegio.

Por su parte, Mery Vicuña, funcionaria del Ministerio de Educación de ese país, en rueda de prensa ofrecida a medios de comunicación locales el pasado lunes, afirmó que han buscado garantizar la continuidad de los estudios tanto de la víctima como del victimario, quienes siguen recibiendo clases.

En ese mismo sentido, también advirtió que han brindado apoyo psicológico a las dos familias, explicando que, al igual que para el niño de cinco años, este es un hecho que requiere el seguimiento en el caso del presunto agresor.